El periódico el Día de Soria / Fin de semana 2 y 3 de abril de 2022 publicó un articulo que escribí sobre el paño de Ánimas, que se encuentra en la parroquia de Nuestra Señora de los Valles de La Cuesta (Soria). En esta entrada se reproduce dicho artículo, incorporando algunas imágenes para su mejor comprensión.

“Las iglesias han empezado ya a hundirse, aquí la torre, allí el pórtico, allí la sacristía o las vigas del techo; aún reverdecen en la puerta los olmos viejos entre zarzamoras y abrojos secos; dentro anidan las cornejas y los cuervos; están en las paredes los retablos con los huecos vacíos de los santos que se llevaron los curas al museo, hay en los altares manteles dedicados "a San Isidro las mozas de este pueblo"; y flores de papel y trapo y candelabros; chorreras de la lluvia en las paredes, algún reclinatorio roto y travesaños de cruces de palo; los coros desmantelados, intactas las pilas de los bautizos, alguna estatua barata de escayola, tarimas levantadas, polvo, cascotes, tierra, cera...”
“Donde la vieja Castilla se acaba”. 1982. Avelino Hernández.


La Cuesta es un pueblo de la provincia de Soria, enclavado en la comarca de Tierras Altas, que desde 1971 pertenece al municipio de Villar del Río. Es en ese año cuando se aprueba la fusión de los municipios de Villar del Río, Bretún, La Cuesta, Diustes, Huérteles, y Villar de Maya. La Questa de Yanguas, como se le conocía en lo antiguo, fue aldea y jurisdicción de dicha villa, perteneciendo a su Comunidad de Villa y Tierra. Tuvo un pasado de esplendor asociado a la trashumancia, como testigos quedan su iglesia y dos palacios. Uno construido en el siglo XVII, y otro, en el XVIII. En las fachadas las armas del apellido Rio, dueños de cabaña de merinas, cuentan cuatro fajas en ondas en el primer y cuarto cuartel y tres flores de lis mal ordenadas en el segundo y tercero.



El pueblo se despobló, como otros de Tierras Altas, en la década de los setenta. La pérdida de rentabilidad de la ganadería, las nulas condiciones del terreno para la agricultura, las comunicaciones deficientes, la repoblación forestal obligatoria y las políticas gubernamentales fueron algunas de las causas que obligaron a sus habitantes a emigrar en busca de recursos para poder sobrevivir.

El lugar fue utilizado por la Asociación Egueiro (“Yo despierto”); una asociación para el tratamiento de adicciones, como parte de la rehabilitación. A partir de mediados de los ochenta del siglo pasado, allí se realizaba la segunda fase del tratamiento. Se llevó a cabo la recuperación de edificios del común, nuevos elementos arquitectónicos con influencias del sur, y, en la iglesia, un taller y jaulas para la cría de conejos. Cuando dejó de utilizarse para este fin, comenzó un progresivo deterioro. Hoy por sus calles nuevos proyectos de vida son la ilusión de los jóvenes moradores.
Allí se encuentra la parroquia de Nuestra Señora de los Valles, perteneciente a la Unidad de Atención Pastoral de San Pedro Manrique, en la Diócesis de Osma-Soria, reedificada a mediados del siglo XVI, gótica y de grandes dimensiones. Han pasado cuarenta años desde que Avelino escribiera la cita que encabeza este artículo. Lo que no mejora empeora, dice el refrán. Su estado actual es de ruina avanzada. Desconozco si está desacralizada, aunque quizás eso, para su conservación, poco debiera importar. Lo que sí sé es que cuando la contemplas y entras en su interior se te cae el alma a los pies. 

Los retablos que poseía, de mediados del siglo XVII: uno titulado “La entrega de la casulla a San Ildefonso”, y otro de “San Benito”, junto con otros objetos religiosos fueron traslados al Museo Catedralicio Diocesano del Burgo de Osma, donde lucen en todo su esplendor.

En la parroquia se conservaban y veneraban reliquias de Santos mártires y una Sábana Santa. En una información sobre las Cofradías y Hermandades de los pueblos pertenecientes a la jurisdicción de la intendencia de Soria del año 1770 sobre las reliquias nos dice:  “[…] hay una festividad que se celebra el día nueve de julio y se repite el dieciséis de septiembre a ocho reliquias (mártires Cipriano, Lorenzo, Justina, Hortensio, Elena, Teodoro, Constanza y Narciso) que se agregaron a la de San Zenón, que se celebraba de inmemorial, y todas nueve se dotaron por patronos de este pueblo hace más de cien años, teniendo dichas reliquias sus bulas auténticas, aprobadas, y confirmadas por el ordinario. Así mismo se hace en este pueblo una festividad en el día diez de julio a una reliquia que dicen ser de San Patricio, que dejó a esta iglesia un sujeto hace dieciocho años y se colocó en ella, con cuyo motivo por cierto acuerdo del concejo se empezó a guardar fiesta, haciéndole los mismos cultos que a las susodichas; más sin otra formalidad que la voluntad del concejo, no habiendo impetrado facultad para la exención de esta fiesta, facultad del ordinario, ni otra alguna en la que apoyarse”.

La copia del Santo Sudario o Sábana Santa llegó a la iglesia de Nuestra Señora de los Valles en el año 1664. Era un regalo que se daba a los peregrinos más distinguidos que visitaban el original de Turín. Al ser a imagen y semejanza de la original, por haber estado en contacto con ella, se convirtió en reliquia sagrada. El Santo Sudario se veneró hasta que llegó la despoblación. Antes de marchar, los vecinos, la entregaron en la parroquia de San Pedro Manrique desde donde se remitió, a finales de los ochenta, a la Diócesis del Obispado de Osma-Soria. Su paradero actual se desconoce. ¿Quién fue ese peregrino? ¿Cómo llegó este lienzo hasta La Cuesta? ¿Dónde se encuentra? 

En una de las tres capillas que posee la iglesia, la de Francisco del Rio o “capilla propia de los Ríos” en el lado del evangelio, llama poderosamente la atención un bello paño de ánimas del purgatorio.



Este "Paño de Ánimas" me fascinó desde que lo vi por primera vez. En la pintura están las armas, el escudo del apellido "Río" por ser quien las financió. Y en la cartelera, ya solo se distingue parte de ella, “(*) , EN LAS INDIAS ** HIZOLA JVO DEL RIO, SV ERMANO ACABOSE AÑO DE 1696”.

Trece hombres y mujeres, trece animas corporizadas, desnudas en el Purgatorio en el juicio final, redimen sus pecados en las llamas, después del juicio individual. Entre ellas implorando tres con la cabeza cubierta: un rey coronado, un papa y un obispo con la mitra. El Arcángel San Miguel tiende las manos y a ellas se aferran un hombre, que a su vez toma de la mano de un joven, y una mujer. San Nicolás de Tolentino también tiende su mano y otro joven la agarra para salvarse. Un ánima va de tránsito hacia el cielo. Allí la Trinidad le espera, el Padre, sujetando un libro donde tal vez se encuentren los nombres de los que se salvarán, su hijo Jesús con la cruz asida y el Espíritu Santo difuminado.


Pena, mucha pena produce ver el estado en que se encuentra actualmente el mural. Pena, mucha pena se siente al ver el estado ruinoso en que se encuentra la iglesia. Siete años, ese es el tiempo que ha trascurrido entre las dos fotos. Tiempo de desidia y abandono. Su deterioro, al estar expuesta a las inclemencias del tiempo, es alarmante. Un adiós más y consentido al patrimonio rural. Con muy poco dinero, al menos en principio, se podría actuar. 

El deber o la obligación de su conservación corresponde al Obispado de Osma-Soria, como titular del bien. ¿No es posible una actuación conjunta entre la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León y la Diócesis? ¿Cómo las administraciones y los responsables de la protección del patrimonio pueden mirar para otro lado y dejar que desaparezca? Unas fotos serán lo único que quedará de este bello paño de Ánimas.









La Junta Patriótica provincial de Soria, con los fondos obtenidos de la suscripción popular y según había acordado en la sesión de constitución, procedió a auxiliar a los familiares y soldados hijos de esta provincia.

Ayudas concedidas:

1.- Un colectivo a socorrer fue el de los familiares de los reservistas, con independencia del lugar donde estuvieran destinados. Se acordó concederles una pensión de una peseta diaria. Las pensiones se abonan, a cada familia o individuo, desde el día que la Junta las conceda, pagándose por mensualidades adelantadas a primero de mes. Pero este socorro únicamente se otorga a los padres ancianos y pobres de los reservistas, y a las esposas de estos. Deberán presentar instancia solicitando la pensión, informada favorablemente por las autoridades, es decir debiendo adjuntar informe del Sr. Cura párroco y Alcalde. En la primera sesión que celebró la Junta, el día 24 de agosto de 1909, ya se toman acuerdos favorables en este sentido. En total fueron diecisiete las familias de reservistas beneficiarias de esta pensión. (1).

2.- Donativos de la junta a las familias de aquellos que murieron gloriosamente en el campo de batalla o a consecuencia de ella, en los hospitales o repatriados. Se conceden doscientas pesetas a los padres o esposas de estos militares muertos. Las perciben familiares de soldados de apellido: Ortega, Latorre, de Miguel, Zayas, del Amo, Elvira, Lázaro, Crespo, Macarrón, Navas, … (2).

3.- Ayudas a los repatriados. La Junta acordó dejar a la iniciativa de la Cruz Roja de Soria todo lo referente al auxilio y conducción de los soldados heridos que puedan regresar de la campaña. De aquellos repatriados con licencia por enfermedad o dados de baja para el servicio, inutilizados en la campaña o por enfermedad contraída en la misma, sufragando los gastos ocasionados con los fondos de la suscripción.  
La Junta concede ayudas económicas entre los heridos enfermos que regresan, variando la cuantía según los casos. Así. al soldado Placido Martínez, de Chaorna, que regresó de la campaña, usando licencia por enfermedad durante los tres meses, es huérfano y solicitó socorro para atender al restablecimiento de su salud, le fue concedido un donativo de 100 pesetas. O al soldado Buenaventura Machín las Heras, del pueblo de Barca, que regresó de Melilla enfermo, con licencia por cuatro meses para restablecerse, hijo de padres pobres, se le otorga el donativo por una sola vez, de 125 pesetas. 
También la Junta concede ayudas  económicas de 250 pesetas a los repatriados como inútiles totales. Se abonan entre otros: al soldado Román Soria Rubio del pueblo de La Cuenca, al soldado Federico Elvira Bartolmé de Pinilla del Olmo o al soldado Marcelino Hernández García, natural de Portelrubio.

4.- A las familias de individuos que estando disfrutando licencia ilimitada y no habiendo alegado en tiempo oportuno las excepciones legales que les asisten, se les auxilia mientras las excepciones alegadas ahora, se tramiten y resuelvan. Es el caso de Justa Hernández Sancho, anciana, viuda y pobre, de Deza, madre de Jorge Martínez Hernández, incorporado y que por la Comisión mixta, se aceptó, la excepción alegada y que por tanto regresará a su casa, se le concede como socorro de una sola vez de treinta pesetas.


5.- La Noche-Buena del soldado.

En la sesión de la Junta Provincial Ejecutiva del día 22 de noviembre de 1909, se acordó que para el día de Navidad se les facilite un socorro en metálico a los soldados de Soria y provincia. Se fija la cuota de un duro y al existir fondos no apelan a una nueva suscripción.

Para llevar a efecto el acuerdo deciden solicitar la relación de soldados al Sr. Coronel D. Joaquín Martínez García, natural de Almazán, del Regimiento de Guipúzcoa en Melilla. Quien envía la lista detallada de éstos y acepta la representación de la Junta, encargándose del reparto de las cinco pesetas que como aguinaldo recibirán, en la próxima Noche-Buena, cada uno de los soldados sorianos en campaña. Se acuerda otorgarle un expresivo voto de gracias, así como al Sr. Gobernador Militar de esta plaza, y al vocal de la comisión, Ignacio Caballero, que propuso la idea.

En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, de 5 de diciembre de 1909, se publica una Circular sobre el licenciamiento de los reservistas. “Excmo. Sr.: El Rey (q.D.g.) ha tenido a bien resolver sean licenciados las clases e individuos de tropa pertenecientes a la reserva activa que sirven en el ejército, comenzando por los pertenecientes a los Cuerpos que están en África, y continuando con los que están en la Península, con la condición precisa que estén todos en sus hogares para el 15 del mes corriente”. 

Van llegando los reservistas a la provincia, son repatriados aquellos que se incorporaron a filas con motivo de la guerra del Rif. En la fecha para el abono del socorro, hay soldados en campaña y reservistas que ya han regresado a la provincia.

Los que todavía se encontraban en campaña, lo perciben por mediación del Coronel don Joaquín Martínez García. En enero de 1910 se giran a doña Teodosia Diez Ramírez de Palencia, 350 pesetas que es el importe de los 70 socorros que su marido D. Joaquín Martínez, ha repartido a los soldados, hijos de esta provincia en nombre de la Junta. 

Para abonárselos a aquellos que ya han regresado, la Junta en sesión del 16 de diciembre, acuerda rogar a los señores alcaldes, pongan en su conocimiento los nombres de los reservistas que vayan regresando a sus respectivos pueblos. Al mismo tiempo ruega y encarga a dichos señores alcaldes que por cuenta de la misma, entreguen en la próxima Nochebuena cinco pesetas a cada individuo que habiendo estado en la actual campaña o en filas como consecuencia de ella se encuentren dicho día de regreso en el pueblo. Recogiendo el oportuno recibo y remitiéndolo al Presidente de esta Junta para el oportuno reintegro. Para conocimiento de los alcaldes se publica una circular, de fecha 17 de diciembre de 1909, firmada por El Presidente don Francisco García del Valle. En cumplimiento de la citada circular fue abonado por los Alcaldes el citado aguinaldo. (3).  

En el reparto del socorro hubo algunos problemas que la Junta solucionó. Soldados de Cazadores de Barcelona y Mérida, en número de 112, reclamaron el aguinaldo a los soldados sorianos que se encontrasen en diciembre en Melilla, y que ellos no percibieron por regresar a Barcelona el día 23 de diciembre del expresado mes. Se acordó solicitar de los jefes de los citados Batallones una relación de los soldados de Soria que hayan estado en campaña, compulsarla con la que envió el coronel Martínez, y entregar las cinco pesetas a los que a ellas tengan derecho. A varios soldados de Ingenieros que no percibieron las cinco pesetas de aguinaldo, se acuerda entregárselas, una vez hecha la justificación necesaria. …


Disolución de la Junta patriótica:

En enero de 1910 la Comisión Ejecutiva propone al presidente de la Junta General que convoque a ésta para tratar el cierre de la suscripción, inversión que ha de darse a los fondos, y rendir cuenta a la misma de los gastos efectuados. La Junta General de socorros se reúne en marzo, aprobando la memoria de la actuación de la Comisión, elaborada por el Secretario y Tesorero. Y acuerdan, así mismo, que no era necesario reunir nuevamente a la Junta para dar cuenta de los trabajos finales de la Comisión, facultándole a aquella de manera concluyente y definitiva.

En base a la anterior autorización, el día 12 de marzo de 1910 la Comisión celebró sesión para tratar de la inversión de fondos existentes en Caja. Se adoptaron los acuerdos siguientes:

1º A partir de primero de abril próximo, quedaran suprimidas las pensiones que se venían pagando, sustituyéndose las que por acuerdo de la Comisión Ejecutiva hubieren de subsistir, por un donativo único.   

2º En justo agradecimiento a la Cruz Roja de Soria por los servicios prestados a la Junta Provincial de Socorros con ocasión del regreso de soldados de esta provincia, se le entregará un donativo de 500 pesetas con destino a sus fines humanitarios.     

3º Aunque la Campaña de Melilla se ha dado por terminada, no habiendo concluido aún las hostilidades con los rifeños, se reserve en poder de la Tesorería de la Comisión Ejecutiva hasta el día 31 de diciembre de 1910, la suma de 7.500 pesetas para atender a socorros que pudieran necesitar soldados enfermos o heridos que actualmente se encuentren en hospitales.    

4º El remanente de fondos, hechas las anteriores deducciones, se distribuirá en equitativa proporción, con arreglo a lo que resulte del examen de expedientes y otros datos que la Comisión juzgue necesarios aportar, entre las familias de soldados fallecidos, de los enfermos, heridos e inutilizados. En base a ello en abril se dispuso que sean entregadas 500 pesetas a cada una de las familias de soldados muertos en campaña o en hospitales o sus pueblos, por efecto de heridas recibidas en acción, debiéndose tener presente que este acuerdo, tan solo tiene validez a estos efectos, previo examen de los expedientes, de los soldados ya fallecidos, de los cuales se tiene noticias hasta la fecha en que se tomó este acuerdo.   

5º Transcurrido el citado 31 de diciembre de este año, en el caso de que no hayan sido empleados la totalidad de los fondos, se haga un último reparto, a menos, que sucesos extraordinarios relacionados con la Campaña de Melilla, hagan tomar otra resolución o acuerdo. Teniendo en cuenta que no se destinarán dichos fondos a otro objeto que al que fueron entregados por todos los donantes cuando se verificó la suscripción pública en Soria y provincia.  

Una vez que pasó la fecha del treinta y uno de diciembre la Comisión ejecutiva se reunió el día 10 de febrero de 1911. El objetivo de la reunión era acordar la distribución de las cantidades depositadas en Tesorería entre las familias de los soldados fallecidos en campaña, heridos e inútiles a consecuencia de la misma y dar por terminada la gestión de la Junta. 

Se acordó abonar los siguientes donativos (4) y decidiendo también, que el remanente de fondos, hecho el reparto anterior, se invierta en valores de la Deuda perpetua interior al 4 por ciento para los fines siguientes:

El capital no comprometido, que fue de 5.000 pesetas, se depositará en el Banco de España a nombre de la Excma. Diputación Provincial de Soria, para que sirva de primera partida si llegara el caso de abrir nueva suscripción con motivo de guerra y con destino a soldados hijos de esta provincia. 

En agosto de 1921, se constituye una nueva Junta Patriótica Provincial para obtener e invertir fondos destinados a socorrer a los soldados heridos, enfermos y familias de soldados muertos en la Guerra del Rif. La Segunda Guerra de Marruecos ya había comenzado. Para la nueva suscripción, la Excelentísima Diputación provincial aporta el título de deuda de 5.000 pesetas y 42,10 de intereses del mismo, que obran en poder del señor depositario de fondos provinciales. 

Los intereses que devenguen los citados valores se destinarán anualmente y en las fechas que designe la Corporación provincial, a premiar el trabajo y la abnegación, ejercidos por hijos de Soria y su provincia, de ambos sexos, en dos premios de igual cantidad. 

Premios que sufrieron diversas vicisitudes, sin llegar a otorgarse todos los años. Así en el año 1914 y por causas excepcionales, no pudieron realizarse por primera vez en los festejos de San Saturio. En julio de 1915, en sesión plenaria del Ayuntamiento de Soria, a propuesta del Sr. Aparicio e iniciativa del Noticiero de Soria, se acordó organizar para las próximas fiestas de San Saturio el otorgamiento del premio a la virtud y al trabajo en Soria y la provincia, con los intereses del dinero que la extinguida Junta Patriótica provincial entregó para tal efecto a Diputación. Para ello se pondrán de acuerdo ambas instituciones. 

El sobrante que resulte, cumplidos los anteriores acuerdos, se entregará para beneficio de los humanitarios fines de la Cruz Roja de Soria.

Y finalmente se acordó quedar de hecho disuelta esta Junta Patriótica Provincial, concediéndose por unanimidad un expresivo voto de gracias al Tesorero de la misma Ignacio Caballero, al Secretario don Luis Posada y al auxiliar Ignacio Riera, por su celo e inteligencia en sus cargos bien laboriosos, así como a la Cruz Roja por su cooperación.


Sirvan estas entradas como un modesto homenaje a aquellos sorianos que lucharon en la guerra de Melilla del año 1909. 




(1) En la primera sesión que celebró la Junta, el día 24 de agosto de 1909, se concedió la pensión de una peseta diaria: a Margarita Rodrigo Sobrino (Velamazán), residente en Almazán, esposa de Julián Muñoz Ballesteros; a Maximina Lumbreras Calvo, de Ólvega, esposa de Justo Villar Calvo; a María Calvo Gil, de Ólvega, esposa de Doroteo Lapeña Calavia y a Justa Hernández Sancho, de Deza, madre de Jorge Martínez Hernández. En sucesivas reuniones de la Junta se conceden: a Segunda Valero, anciana y enferma, vecina de Soria, como madre de Eduardo García Valero; a Felisa Ortego, de Villasayas, esposa de Avelino Gil Ortego; a Vicenta Izquierdo, de San Pedro Manrique, esposa de Florencio Ortega; a Juliana Mateo Sanz, de la Cuenca, esposa de Ramón Gonzalo Gil; a Marcelina Gonzalo, de Torreblacos, esposa de Lorenzo Frías Ortega; a Petra Berzosa, de Santervás del Burgo, esposa de Gregorio Antón Benito; a Santos Córdoba Ruiz, de Fuentestrún, esposa de Ambrosio Tutor Gil; a Felipe Latorre Domínguez, de Martialay, como padre de Tomas Latorre Gallardo; a Benito Ruiz Martínez, de Soria ciudad, padre de Perfecto Ruiz Giménez; a Ignacia Mateo Machín, de Adradas, esposa de Braulio Gutiérrez Machín; a Bonifacio Zapatero, de la Muedra, padre de Anastasio Zapatero Galán; a Victoria Sanz Peña, de Canicosa (Burgos), esposa del reservista Raimundo Rupérez de San Leonardo, ….


(2) Donativos a familiares de militares muertos. 1.- A Guillermo Ortega, de Bliecos, padre del soldado del Batallón de cazadores Mérida núm. 13 Ignacio Ortega Jiménez, muerto en el campo de batalla en la acción del 20 de julio. 2.- A Pedro Latorre Poza, de Zayas de Torre, padre del soldado del Batallón de Cazadores de Barcelona, número 3, Vicente Latorre Iglesias, muerto en el campo de batalla el 18 de julio. 3.- A Severiano de Miguel, padre del soldado Jacinto de Miguel Marco, Batallón de cazadores Mérida núm. 13, muerto gloriosamente en las avanzadas de Sidi-Musa el 20 de julio. 4.- A Saturnino Crespo, de Bayubas de Abajo, padre del soldado Ignacio Crespo Ransanz, del Batallón de cazadores Barcelona núm.3, que en el combate del día 18 recibió un balazo en el vientre y falleciendo en el mismo día. 5.- A Esteban Zayas Rubiales, de Alcoba de la Torre, como padre del soldado del Regimiento de Infantería de León, núm. 38, muerto en campaña Bernardo Zayas Barcones. 6.- A Isabel Lucas, residente en Madrid, natural de Fuentearmegil, que notifica haber hallado gloriosamente muerte su hijo Rufino del Amo Lucas, soldado del Regimiento Infantería del Rey, núm. 1, natural de Bóos. Es el alcalde de Madrid señor Francos Rodríguez quien le entregó a Isabel Lucas, las doscientas cincuenta pesetas que a tal efecto se habían remitido. 7.- A Celestino Elvira, de Pinilla del Olmo, padre del soldado fallecido Federico Elvira Bartolomé, soldado de la primera Compañía de Cazadores de Mérida. Había sido repatriado como inútil total por tuberculosis contraída en campaña y falleció en su pueblo natal. Se le otorga igual cantidad que a las familias de los que han perecido en campaña. 8.- A Juliana, Francisca y María Lázaro Jiménez, que atendieron durante la enfermedad a su hermano Benito Lázaro Jiménezy que falleció en su pueblo natal de Renieblas, pertenecía al Batallón de Cazadores de Barcelona núm. 3. 9.- A Santiago Navas, padre del soldado Juan Navas Aylagas, de Nafría de Ucero, del Batallón de cazadores Barcelona núm. 3 . 10.- A Juan Macarrón padre del cabo Esteban Macarrón Cabrerizo, del Batallón de cazadores Arapiles 9.


 (3) Se hacen los abonos y se acuerda reintegrar las cantidades a los Alcaldes de los pueblos, que en nombre de la Junta, han socorrido a los reservistas. Entre otros fueron abonados a: 1.- Julián Martín, de Nafría de Ucero. 2.- Andrés Gil Ortega de Villasayas. 3.- Salustiano Gutiérrez Martínez de Cobertelada. 4.- Pascual Montuenga de Arcos. 5.- Germán Dulce de Arcos. 6.- Marcelino Hernández de Poltelrubio. 7.- Feliciano Ortega Arribas de Vildé. 8.- Pedro Colorino Mazalvete de Pozalmuro. 9.- Justo Villar Calvo de Ólvega. 10.- Doroteo Lapeña de Ólvega. 11.- Felipe Hernández de Valdemoro. 12.- Pedro Gordo Martínez de Revollar. 13.- Celestino Hernández de Oncala. 14.- Juan Marco Martínez de Molinos de Duero. 15.- Damaso Martínez Calleja de La Vega. 16.- Buenaventura Machín de Barca. …


(4) Se acuerda conceder donativos para los padres de soldados fallecidos en campaña o de resultas de ella: 1.- A Pedro Latorre Poza, 150 pesetas (soldado Vicente Latorre Iglesias). 2.- A Guillermo Ortega, 100 pesetas (soldado Ignacio Ortega Jiménez). 3.- A Severiano de Miguel, 200 pesetas (cabo Jacinto de Miguel Marco). 4.- A Saturnino Crespo, 200 pesetas (soldado Ignacio Crespo Ransanz). 5.- A Juan Macarrón, 200 pesetas (cabo Esteban Macarrón Cabrerizo). 6.- A Santiago Navas, 150 pesetas (soldado Juan Navas Aylagas). 7.- A Celestino Elvira, 250 pesetas (soldado fallecido Federico Elvira Bartolomé). 8.- A Esteban Zayas Rubiales, 150 pesetas (soldado Bernardo Zayas Barcones). 9.- A Isabel de Lucas 200 pesetas (soldado Rufino del Amo Lucas). Como fallecido: 10.- A Benito Lázaro Jiménez, 500 pesetas, que las percibirán por partes iguales, sus hermanas Juliana, Francisca y María. Como inútiles: 11.- A Marcelino Hernández García, 500 pesetas. 12.- A Eusebio Álvarez 100 pesetas. Como enfermo: 13.- A Eduardo García Valero, 100 pesetas que las recibirá su madre ciega Segunda Valero de la Iglesia.

En las dos entradas anteriores he hablado de la guerra que se desarrolló en las inmediaciones de Melilla, de julio a noviembre de 1909, entre los rifeños sublevados y el ejército español. El contingente español en Melilla era de unos 6.500 hombres al comienzo de las hostilidades, a mediados de agosto ya estaba formado por más de 35.000, llegando a cerca de 45.000 en octubre. A tierras africanas fueron destinados soldados de reemplazo, reservistas que se reincorporaron para el servicio activo de las armas y excedentes de cupo del reemplazo de 1908. En esta entrada hablaré de la Junta Patriótica de la provincia de Soria o la Junta provincial de Socorros, nombre con el que también se la conoció y de la Junta patriótica de Damas de Soria.

Se produjo una fuerte reacción social en contra de esta de esta guerra. Una de las causas de esta oposición fue la vuelta al ejército de reservistas, que en muchos casos ya tenían familias formadas. Llamamiento de las reservas, jóvenes de nuevo convertidos en soldados y sin percibir remuneración. Ante esta situación el Estado procedió a conceder a los familiares, con determinadas condiciones, una retribución. Así por Real Decreto de 22 de julio de 1909 se otorgarán pensiones de 50 céntimos de peseta diarios a las esposas e hijos huérfanos de madre de los reservistas llamados a filas, siempre que no cuenten con recursos para su subsistencia. El 4 de agosto se dicta una Real Orden para su aplicación. 

También por el Ministerio de la Gobernación se excitará, si fuese necesario, el celo de las Diputaciones Provinciales, Ayuntamientos y demás Corporaciones populares para que, con los recursos que puedan arbitrar, aumenten el socorro concedido por este Decreto a las familias que resulten más necesitadas.

Provincia de Soria.

Ante la recomendación oficial, comenzaron las suscripciones patrióticas en distintas localidades de España. La prensa soriana demanda su creación en la provincia. Iniciativas individuales comienzan a producirse. El senador don Ramón Benito Aceña hace un donativo de mil pesetas para que el Gobernador militar y Presidente de la Diputación los distribuya entre las familias que sufren la ausencia del hijo o del esposo. El Vizconde de Eza pone a disposición del alcalde de Soria cinco mil pesetas en favor de las familias de los soldados incorporados. El Periódico Tierra Soriana abre una suscripción popular. Se autorizó a los redactores de El Batallador para pedir donativos en las calles de la ciudad. … 

Llegó el día 3 de agosto, bajo la presidencia del señor Gobernador Civil, se reúnen todo los elementos oficiales de la provincia, representaciones de corporaciones, sociedades, prensa y fuerzas vivas de la capital. Coinciden en la urgencia y necesidad de acudir con auxilios a las familias que más directamente sienten los efectos de la guerra de Melilla.

Acuerdan crear la Junta Patriótica provincial y abrir en el acto una suscripción pública. 

Aprueban que los recursos que se recauden se inviertan entre los hijos de esta provincia, en la forma siguiente:  

.- Entre las familias creadas por los reservistas que hayan sido llamados a filas.            

.- Entre las familias de los individuos muertos en campaña. 

.- Entre heridos enfermos que regresen de la campaña.

.Entre las familias de individuos que estando disfrutando licencia ilimitada y no habiendo alegado en tiempo oportuno excepciones legales que les asisten, les ha sorprendido el llamamiento auxiliándose a estas familias, mientras las excepciones alegadas ahora, se tramiten y resuelvan.

Serán el Gobernador Civil y el Presidente de la Diputación provincial quienes designen los individuos que han de constituir la Comisión encargada de ejecutar los acuerdos anteriores. Acuerdan la composición de la Junta General de Socorros, que estará formada por el Gobernador civil, don Rafael Serrano Lora, quien la preside; vocales, don Gregorio Velasco, presidente de la Diputación provincial; don Hilario Galbán Hernández, Gobernador militar interino; don José Ropero, Alcalde de Soria; don José Morales Esteras, don Eusebio Cacho Rubio, don Sotero Llorente Lapuerta, y don Santiago Peña Brieva, Diputados provinciales; don Mariano Granados, presidente del casino Numancia; don José Casado, presidente del Círculo Mercantil; don Felipe las Heras y don Antonio Carrillo de Albornoz, periodistas, y don Vicente Álvarez Otín, del Comercio Americano; Tesorero, don Ignacio Caballero, Director de la Sucursal del Banco de España, y Secretario, don Luis Posada Llera, abogado. Para la mejor consecución de los objetivos se crean tres subcomisiones: recaudación, Propaganda y Festejos.

En la reunión de la Junta provincial de socorros, celebrada el día 11 de Noviembre de 1909, y con objeto de que el funcionamiento de la Junta de Socorros no sufra interrupciones, por ausencias (personales u oficiales) al estar vinculado el presidente de la Junta en la primera autoridad de la provincia, se acordó crear una Junta ejecutiva. Nombrando presidente de la misma al Presidente de la Diputación, Gregorio Velasco y vicepresidente al Gobernador militar, Coronel de la Zona Sr. Serra Orts y secretario a don José Casado. Se acordó así mismo, que el Sr. Gobernador Civil fuera presidente efectivo y honorario, en todos los casos.


Suscripción patriótico-provincial. El objetivo era conseguir la mayor cantidad de fondos posibles, el fin socorrer a los familiares de los reservistas, soldados heridos o familiares de los muertos en campaña. Los asistentes a la reunión, privilegiados económicamente, inician la suscripción. Son veintiséis ingresos por un importe total de 850 pesetas. 

Los diputados provinciales y empleados de la Diputación no figuran porque se han inscrito en las listas iniciadas ya por la Excma. Corporación provincial. Así como el periódico Tierra Soriana, que ya había abierto una suscripción con anterioridad y cuyo importe se entregará al Tesorero. La Diputación provincial se ha suscrito con 1.000 pesetas y el Ayuntamiento de la capital con 250 pesetas.

A ella se le adicionan los donativos ya recibidos de don Ramón Benito, del Vizconde de Eza, lo recaudado por Tierra Soriana: 37,25 pesetas y las 156,99 pesetas de la cuestación pública de El Batallador. 

Las donaciones se efectúan directamente a la Tesorería, siendo el tesorero el Director de la Sucursal del Banco de España en Soria. También se pueden realizar en la casa del Sr. Sixto Morales, en la de los Sres. Ropero o en la de Felipe las Heras, quienes después lo ingresan en la cuenta única de dicha tesorería. En la prensa escrita soriana se publican relaciones con el nombre de los donantes y cuantía de la donación. 

Se traslada el acuerdo adoptado a todos los Ayuntamientos de la provincia, que aportan cuantías de su presupuesto y de suscripciones populares entre los vecinos. Se adhieren establecimientos comerciales. Son muchas las iniciativas que se producen en la ciudad y provincia. Funciones benéficas como la organizada en el <Casino de Numancia> donde aficionados sorianos representan la comedia <El Director General> de los señores Mario y Sandoval, y donde toma también parte la tiple soriana Amelia Valle. El producto líquido de esta representación fue de 428,45 pesetas. Se realiza otra función con dos zarzuelas y un sainete, que organizó el <Círculo Mercantil>. Los jóvenes del Burgo de Osma organizaron una corrida de novillos. Fueron tres los becerros, de la ganadería de Gonzalo hermanos, de Valonsadero. Los beneficios de la becerrada de la tarde y lo recaudado en la mañana por la banda de música, en su recorrido por las calles del pueblo, supuso 974, 20 pesetas. …

Actuaciones altruistas individuales, como la de un soriano (que no da su nombre) quien hace un donativo, de quinientas pesetas, con la expresa condición de que sean repartidas entre cinco soldados de la provincia que hayan perdido algún miembro en la guerra o a familias pobres de algún muerto. Ante este gesto, la Junta Patriótica acuerda se amplié, por cuenta de los fondos de la suscripción, hasta el número total de familias que se hallen en esos casos. Y que se pase comunicación a los individuos mutilados o familia de los muertos, diciéndoles que tienen a su disposición 100 pesetas. 

Un soriano Saturnino Domínguez, hijo del pueblo de Valdelagua, comerciante y residente en Málaga, se interesa y ayuda tanto en el embarcadero a los que parten, como a los repatriados en el Hospital Militar de la ciudad. Este soriano gran benefactor de su pueblo natal, donde tiene dedicada una calle, continuó con esa labor en la campaña o guerra que comenzó en 1921.

Toda la provincia se implicó en este fin humanitario. Fruto de la generosidad, la cuantía total que se recaudó, a 31 de enero de 1910, alcanzó las 28.802, 47 pesetas.  

La Comisión ejecutiva propone al presidente de la Junta general que se convoque a ésta en los primeros días de febrero de 1910 para tratar el cierre de la suscripción e inversión que se ha de dar a los fondos, y dar cuenta a la misma de los gastos efectuados.


Junta patriótica de Damas de Soria

Por iniciativa de S. M. la reina doña Victoria se había creado la Junta Central de damas, constituida con el fin de allegar recursos con destino a las familias de los muertos y heridos en la campaña de Melilla. Se abrió una suscripción a nivel nacional, para atender por igual a todos los españoles perjudicados por la guerra. En Zaragoza se constituyó, con el mismo objetivo, la Junta regional que preside la señora marquesa de Arlanza. 

En agosto de 1909 secundando la iniciativa de S. M. la Reina y por deseo, expuesto por carta, del Excmo. Sr. Capitán General de la 5ª región militar a la que Soria pertenecía, se reunieron distinguidas señoras en el despacho del Gobernador Civil, al objeto de constituir una Junta. En dicha reunión quedó constituida la Junta patriótica de Damas de Soria, presidida por doña Josefa Sancho de Serrano Lora. Con el objetivo de allegar recursos para los soldados luchadores en Melilla, se abre una suscripción patriótica. Inician la recaudación las Sras. de la Junta, suscribiéndose la Sr. Presidenta por 50 pesetas, por 20 las Sras. secretaria y tesorera y por 10 cada una de las vocales.

Enterada la Junta de Socorros de su constitución en la capital, acordó unánimemente secundar la acción de la Junta de Damas, prestándole apoyo moral y material.

Para obtener fondos entre otros actos, la Junta de Damas, organiza funciones teatrales. Una de ellas se celebró el 4 de septiembre en el Teatro principal de la capital. Un cuadro de aficionados del Nuevo Círculo Mercantil puso en escena las zarzuelas: "Alma de Dios" y "La Reja de la Dolores" y el juguete cómico: "La Criatura". El importe líquido obtenido fue de 642,57 pesetas.

Donativos individuales se suceden en la capital y provincia. Se constituyen Juntas locales de damas en distintas poblaciones de la provincia. El Burgo de Osma, donde por suscripción, rifa y velada en el teatro, recaudan en total 695 pesetas con 15 céntimos; Almazán a través de cuestación pública: 182 pesetas; Berlanga de Duero: 473,67; Langa de Duero: 53; Deza: 169,80; Abejar: 76,50; San Esteban de Gormaz: 62,50 pesetas. Gómara, …

En la Junta provincial de socorros, del día 23 de octubre de 1909, se acuerda ceder de los fondos de la provincial la cantidad necesaria para que, sumada a lo recaudado por la Junta de Damas, llegara a 10.000 pesetas. Si no reintegran la totalidad, la Junta provincial dejará el resto como donación. El 25 de octubre se produce el ingreso de las 10.000 pesetas con destino a la Junta Nacional que preside S. M. la Reina D.ª Victoria. De esta cantidad puede volver parte, todo, o más, a nuestra provincia, ya que la Junta Nacional atiende por igual a todos los españoles perjudicados por la guerra.

Funcionaron dos juntas, la Junta Patriótica provincial de socorros y la Junta de Damas, existiendo durante un tiempo dos suscripciones públicas para adquirir recursos. Cuando se produce la subvención, se cancela la cuenta de la Junta de Damas, y los ingresos a partir de ese momento, se realizan en Junta de Socorros.

En la reunión de la Junta de socorros del día 11 de febrero de 1910, el Sr, Serra Orts informa que la Excma. Sra. Marquesa de Cáceres, esposa del Capitán General de Zaragoza, ha comunicado que la Junta de Damas de Zaragoza, concede la cantidad de 7.800 pesetas para que se distribuya entre las familias de los soldados sorianos muertos en campaña o que en ella quedaran inútiles.

Estas 7.800 pesetas serán entregadas así que llegue el libramiento; mil a cada una de las siete familias de los soldados fallecidos y 800 pesetas al soldado inútil de la Cuenca Román Soria Rubio, que sufrió amputación de un brazo.

Se abonan mil pesetas a Ramón Alonso, del pueblo de Sagides, padre del soldado Manuel Alonso Alonso, del regimiento de infantería de Ceriñola número 42. A Martín Dueñas, de Osma, padre del soldado Juan Dueñas Frías, del regimiento de Ceriñola número 42. A Fausta Sola, de Tejerizas, madre del soldado Miguel García Sola, del regimiento de Mallorca, número 13. A Felipa García, de Gallinero, madre del soldado Gregorio Gómez García, del Regimiento de África número 68. A Mateo Hernando, de Villanueva de Gormaz, padre del corneta de Tomás Hernando Manzanares, del regimiento de San Fernando número 11. A Nicolás Moreno y Bernardina Crespo, de Rebollar, padres del soldado Irineo Moreno Crespo del Regimiento de África número. 68. A Ciriaca Ortega, de Mazaterón, madre del soldado Ladislao Vas Ortega del regimiento de Ceriñola número 42. 


En una próxima entrada hablaré del destino de lo recaudado por la Junta de Socorros de la provincia de Soria.




De los casi cinco meses que duró la guerra de Melilla del año 1909 (julio-noviembre), la primera parte se desarrolló a lo largo del mes de julio y fue la más sangrienta. El primer combate importante se produce el día 18 de julio, cuando las cabilas atacaron las posiciones españolas más alejadas de Melilla, las de Sidi Amet y Sidi Alí. El día 23 de julio se desarrolla la contraofensiva española sobre Ait Aixa, en la operación hubo trescientas bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. 

Pero el mayor desastre de la campaña se produciría a lo largo del día 27 de julio. En la noche del 26 al 27 de Julio, los rifeños consiguieron destruir casi trescientos metros de la línea férrea ya construida. Su reparación y la necesidad de enviar agua y provisiones a las posiciones avanzadas, motivó que desde Melilla saliera un convoy para dichos fines. Lo formaban dos columnas, una de protección al mando de los coroneles Fernández Cuerda e Ignacio Axó y otra que debía de apoderarse de algunas lomas del Gurugú, desde donde atacaban a los convoyes, al mando del general Guillermo Pintos Ledesma. Muertos, heridos y desaparecidos.

En la retirada, una vez cumplida la misión, la columna del general Pintos se desvió del itinerario previsto. Fue a internarse en el Barranco del Lobo donde fue atacada por las cabilas, desde las dos laderas, quedando prácticamente aniquilada. Las bajas fueron numerosas: 17 jefes y oficiales, además del propio general Pintos, 136 hombres de tropa y soldados muertos; 35 jefes y oficiales, 564 hombres de tropa y soldados heridos. Total: 752 bajas. 

Batallones como el de Figueras y Las Navas (de la Brigada Mixta de Madrid), con compañías  que acababan de llegar de la península a Melilla fueron enviadas al combate. Soldados cansados por el largo viaje, sin haber recibido entrenamiento y en un terreno desconocido, eran enviarlos a una muerte anunciada. 

Esta derrota militar se conoce como el desastre del Barranco del Lobo. Censura previa férrea y noticias filtradas. El Telegrama oficial lo reflejaba en estos términos. Melilla a las 23 horas y 15 minutos, del Gobernador militar al Ministro de Guerra, Melilla: “... La brigada del general (Pintos) en su brioso avance se apoderó de posiciones necesarias, sosteniéndose en ellas todo el día hasta que de vuelta del convoy, dispuso el repliegue a nuestros campamentos. Repliegue hecho con toda precisión y serenidad por parte de la tropa.

El combate ha sido duro y tenaz por parte de los moros, rechazándolos varias veces por fuegos en descarga y fuego de artillería de querer avanzar hasta nosotros.

Nuestras bajas han sido numerosas y sensibles. General Pintos ha muerto gloriosamente al frente de su brigada y al frente de sus batallones. También han caído muertos los jefes de las Navas y Arapiles. Las bajas entre muertos y heridos, de oficiales y tropa, comprobadas hasta ahora, pasan de 200. 

El enemigo, como antes digo, debe haberlas sufrido mayores. Se le han hecho varias veces fuego al descubierto”.

Muertos, heridos y desaparecidos. Mucha sangre derramada, de rifeños y de españoles.


En el camino, que conduce a la mezquita, montones de piedras colocadas por los que a ella fueron al rezo del Corán. Tierra removida y hoyo cavado, orientado hacia la Meca. Sobre las parihuelas envuelto en el sudario, va el cuerpo. La comitiva le sigue. Un cántaro con agua y comida le llevan. En el hoyo lo depositan y a los lados sus ofrendas. De rodillas comienzan los rezos, las preguntas en alto sin respuestas ¿Por qué nos tuviste que abandonar?. La tierra va cayendo sobre el muerto, mientras las mujeres a su alrededor gritan al aire. Es una llamada al alma del que allí han enterrado, por si pueden hacer que vuelva, antes de que llegue al reino de Alá. Colocan una losa sepulcral sobre la tierra removida y en silencio se alejan.


Hallazgo de los cadáveres.

Una carta desde Melilla llega al pueblo soriano de Bayubas de Abajo. El remitente es el soldado Benito Bañuelos, el destinatario su padre, ya mayor. Está escrita el 29 de septiembre de 1909, con noticias para tranquilizar a padres, tíos y primos. La familia la comparte con Bernabé Merino la Torre, cura párroco del pueblo. Con la aquiescencia de la familia, el sacerdote decide hacerla pública a través de la prensa escrita. El 14 de octubre se la remite a Pascual P. Rioja y en el periódico El Noticiero de Soria  del día 16 se publica. El resto de la prensa provincial también se hace eco de la noticia.

“... Encontrándonos cuarenta soldados de mi compañía, un oficial y un sargento de destacamento en la primera caseta desde el 22 al 30 del actual, llegó el 27, en el cual hacía dos meses que la brigada Madrid tuvo por aquellos sitios tantas bajas por intentar subir al Gurugú”. …

“Después de haber cogido la fruta que quisimos para nosotros y los compañeros, yo, en vista de que no nos tiraba el enemigo y deseoso de saber lo que por allí había, subí más arriba, y ya llevaba un trozo apartado de mis compañeros, cuando me vino un olor insoportable.

¡Qué horror! Me veo tres soldados muertos; seguí, y me vi rodeado de cadáveres. Allí me verían ustedes. Cuanto más me quería retirar, más encontraba; conté hasta ciento. Bajé más abajo y encontré un capitán muerto; pues este señor creíamos que lo tenían prisionero los moros, y resultó que en el combate de dicho día murió con todos los demás.

Yo, con el corazón palpitante y lleno de terror al verme solo entre aquel cuadro desconsolador, saque las tijeras del bolsillo y quité las estrellas de la manga del capitán, que estaban medio podridas; se las presenté al oficial (bajé las estrellas con el fin de que no creyesen fuera mentira lo que había visto) lo cual cuando me vio que bajaba las estrellas, y yo asustado, me dijo: ¿Qué sucede?

Todos me rodearon por ver lo que decía de cuanto había visto.

Llevaron las estrellas al Teniente Coronel y le expliqué todo lo sucedido, y al momento llamó al ayudante y oficiales para ir a ver el lugar en que yo estuve. Fuimos al sitio en que tantas víctimas había; llegamos y al ver aquel cuadro tan triste, todos los oficiales y soldados echamos a llorar (yo iba delante).

Un oficial de sanidad iba contándolos, y llegó hasta doscientos cadáveres, que hacía dos meses que allí habían dejado su sangre por la defensa de su nación; muchos de ellos estaban quemados, pisoteados y desechos sus cuerpos a pedradas. Ayer y hoy los están recogiendo”.

Cadáveres de los oficiales y soldados, muertos heroicamente en el combate. Cuerpos mutilados e insepultos que fueron recogidos al día siguiente y trasladados con los debidos honores al cementerio de Melilla.

“En el Barranco del Lobo/ hay una fuente que mana/ En el Barranco del Lobo/ hay una fuente que mana/ sangre de los españoles/ sangre de los españoles/que murieron por la Patria”.
Surgen dudas sobre la veracidad de la noticia, sobre quien descubrió los cadáveres del Barranco del Lobo. El párroco se dirige pidiendo información al Teniente Coronel del Batallón Cazadores. La respuesta, mediante un telegrama, lo confirma:
“El soldado Benito Bañuelos, que se hallaba destacado, fue el que al practicar con su sección un reconocimiento por el Barranco del Lobo encontró el cadáver de un capitán, y dicho soldado, deseoso de presentar a su oficial una prueba irrefutable de tan sagrado hallazgo, y ante la imposibilidad absoluta de llevarlo consigo, tuvo la feliz idea de cortar la bocamanga de la guerrera y con ella las divisas de aquel malogrado Oficial y para realizar la operación valió se de sus tijeras, con las cuales y con toda tranquilidad verificó la operación citada”.
Benito Bañuelos.
Toda guerra tiene sus héroes. El soldado soriano Benito Bañuelos es uno de ellos. Bernabé Merino inicia una suscripción popular a su favor. Su fotografía la publica la revista madrileña <Nuevo Mundo>. La Junta Provincial de Socorros le otorga 200 pesetas....
Otra carta escrita por su Jefe, el Comandante del Batallón de Cazadores de Barcelona don Luis Olivan, va dirigida al alcalde de Soria. En el bolsillo de su cazadora la lleva cuando va a la capital, de bien nacidos es ser agradecidos se dice. Reconocimiento obligado por el trato recibido, a la prensa, a la Junta Patriótica Provincial, a la Cruz Roja y a cuantas personas se han interesado por él.  
<con excepcional interés recomienda, por tratarse de un buen ciudadano que cumplió como un bravo sus deberes militares en la campaña de Melilla y es individuo honrado e inteligente, se le conceda la gracia de desempeñar un destino público>.

En el tren de la tarde del 15 de diciembre de 1909 llegaba a la estación de ferrocarril de San Francisco de Soria el soldado soriano Marcelino Hernández García. Natural del pueblo de Portelrubio y perteneciente al batallón de Cazadores de Barcelona. Venía desde el del Hospital civil de Sevilla, repatriado del Ejército español en el Rif, por haber resultado inútil para la campaña. 
Tomó parte en las acciones de los días 18 y 27 de julio, saliendo ileso, y después fue de los soldados a los que les tocó recoger los cadáveres de sus compañeros gloriosamente muertos en el tétrico Barranco del Lobo. Cuenta horrores de lo que allí vio, no quedaban más que restos en descomposición, habiendo pasado de 250 los que de tal forma tuvieron que ser recogidos y sepultados.  
Llegaba en soledad a la misma estación que entre vítores le vio partir. Le acompañaba un sanitario practicante con orden de entregarlo al alcalde de Portelrubio o a su familia. 
La Junta de socorros de la provincia de Soria, en sesión del día 11 de febrero de 1910, le concede un donativo de 250 pesetas por única vez, al ser sus padres pobres. En la sesión del día 30 de mayo de 1910, por las circunstancias especialísimas en que se encuentra en su enfermedad, para que vaya a Panticosa, doscientas cincuenta pesetas. Y finalmente en la sesión de 11 de febrero de 1911, un donativo de 500 pesetas, igual cantidad que para los padres de soldados fallecidos en campaña o de resultas de ella.

Había sido declarado inútil para la campaña y repatriado como inútil regresó a su pueblo. Reponiéndose de la grave enfermedad contraída en África, había estado el soldado en varios hospitales. Al poco de regresar la muerte le visitó. Amortajado sobre la cama, plañideras y lloros. Rezos y cuerpo velado día y noche. Caja de madera en el portal, sobre una mesa con mantel y puntilla. La cruz, el cura y los monaguillos, el cortejo camina lentamente hacía la iglesia. Hacheros con velas de cera encendidas junto al ataúd. En los bancos delanteros con la mirada perdida están los suyos, mientras la misa de difunto. ¿Por qué tuvo que ocurrir?      
Cruces de piedra en el camino que conduce al cementerio católico. Un hoyo excavado le espera, la cabeza al oeste para que a la llegada de Cristo quede frente a él. El sonido seco de la tierra al caer y unas flores que cubren la sepultura. Descansa en lugar sagrado. Brazalete y botón negro en la chaqueta. Ropas femeninas negras y negro pañuelo de cabeza. 
Llegará el día 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, y otros no podrán llevar flores a las tumbas, sus cuerpos yacen en África.

Y ahora doce años más tarde la historia se repite. Otra guerra, la del Rif, Otro desastre, en Anual y la capitulación de Monte Arruit. Eran los últimos días de julio y principiaba agosto del año 1921. Muertos, heridos y desaparecidos. La mies madura estaba. Y ellos sin noticias, sin cartas.