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Cruces que rinden tributo para que el recuerdo permanezca vivo y no sufra de olvido. Allí los suyos depositan flores naturales y silvestres en días señalados. Son lápidas del dolor y la muerte.

Ribarroya. 

11.- Pueblo de La Riba de Escalote. 

“AQUÍ FALLECIO FÉLIX PASCUAL EL DÍA 17 DE MAYO DEL 1916 A LOS 14 AÑOS DE EDAD”.

Una desgracia ocurrió en el término de este pueblo, un 17 de mayo del año 1916. El muchacho Félix Pascual Sacristán de 14 años se hallaba de pastor al cuidado del rebaño, en el paraje denominado “Risco Verde”.  


Al intentar sacar, de las pequeñas mesetas que existen en dicho risco, a unas cabras que allí pastaban, tuvo la desgracia de caer desde una altura de más de cien metros, quedando muerto instantáneamente.  Allí los suyos pusieron una lápida en su memoria.


12.- Pueblo de Morón de Almazán.

En Morón de Almazán voy a hablar de tres cruces, el sentimiento religioso de sus seres queridos a una muerte no natural. 

.- La primera cruz se encuentra en la cuneta, lado derecho, de la carretera CL-116 de Almazán a Morón. Un niño de 9 años falleció cerca de la entrada del pueblo. 

“AQUI MURIÓ CELESTINO JIMÉNEZ LAPEÑA DE 9 AÑOS DE EDAD. EL 22 DE JULIO DE 1887”. 

“En la villa de Morón, diócesis de Sigüenza, provincia de Soria, murió el día 22 de julio de 1887, a las seis de la tarde, el niño Celestino Giménez La Peña. Natural de Morón, de nueve años de edad, era hijo de Manuel Giménez, natural de Bujarrapian, y de Joaquina Filomena La Peña, de la Granja de Lodares. Le dio sepultura al cadáver, el día siguiente, Don Andrés Garcés Camarero, cura propio de esta villa”.


.- La segunda se encuentra en el lado izquierdo de un camino, pasada la antigua estación de tren. La cartelería es muy escueta, solamente se dice el nombre del fallecido y el año.

 “AQUI MURIÓ CLAUDIO PÉREZ AÑO DE 1868”.


.- La tercera la denominada cruz del herrero de Morón de Almazán. (Asesinato). 

JUAN MILLÁN ALEJANDRE, ASESINADO EL 21 DE OCTUBRE DE 1886.

Era una cruz de piedra de la que no puedo poner fotos por no existir en la actualidad, aunque se encontraba hasta hace unos años, en el lugar donde se produjo el crimen del herrero de Morón. Era el recuerdo de la muerte violenta de Juan Millán Alejandre.

Atascaderos.

Era un jueves 21 de octubre de 1886, Juan Millán, montado en una yegua, poco antes de las seis de la mañana se dirige de Morón a Señuela. Como herrero de Morón estaba obligado a ir al anejo Señuela en las épocas necesarias, a prestar los trabajos de su oficio a los labradores que lo necesitaran, y que, según costumbre, verificaba estas salidas los lunes y los jueves de cada semana.

Allí le esperaba la fragua, con el fuelle, fogón, yunque, piedra de afilar, pila de agua para el templado y las herramientas. Allí reparaba utensilios de hierro que se desgastaban o estropeaban, principalmente objetos de labranza como rejas; fabricaba las herraduras para los animales de labor; u otros útiles como tenazas, trébedes, llaves , bisagras,... 

A la fragua de Señuela ese día no llegó. "Poco antes del arroyo denominado de los Atascaderos, que atraviesa el camino y dista de Morón 1250 metros, alcanzó a Francisco Gutiérrez Rubio, que también se dirigía a Señuela como en días anteriores a trabajar en su oficio de sastre; y cuando aquel aún no había pasado a éste, que marchaba a la derecha, vio el Francisco Gutiérrez que de entre unas junqueras que había en la esquina del arroyo, a la parte derecha del camino, Manuel Azcárate disparó un tiro casi a quemarropa al Juan Millán, quien cayó de la yegua, y entonces escapó a correr el testigo hacía Morón asustado de lo que pasaba, viendo, al volver la cabeza por creer que le seguían, que del lado opuesto al que estaba Azcárate se levantaba otro hombre que no conoció, …".

El Juicio oral se celebró los días 22, 23 y 24 de septiembre de 1887, en la Sala de Sesiones de la Audiencia de lo criminal de Soria. Suceso de autos el 21 de octubre de 1886. En el paraje llamado los atascaderos. Cadáver de Juan Millán Alejandre. Procesado: Manuel Azcárate Echaguivel. La Sentencia 283/416 de 29 de septiembre de 1887 condena a muerte a Manuel Azcárate Echaguivel, en causa instruida al mismo, en el Juzgado de Almazán, por asesinato de Juan Millán Alejandre. La pena de muerte se ejecutaría en garrote sobre un tablado en un día que sea fiesta religiosa o nacional y con publicidad, en el lugar destinado al efecto en la villa de Almazán.

La defensa presentó Recurso de Casación ante el Tribunal Supremo, contra la sentencia de muerte. (21 de Enero de 1888). La Sentencia de la Sala segunda: "No ha lugar al admitido de derecho en beneficio de Manuel Azcárate (Audiencia de Soria) y se resuelve: Fallamos, que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación admitido de derecho en beneficio de Manuel Azcárate Echaguivel, ni por los motivos en que se funda el que ha sido interpuesto, ni por ningún otro de infracción de ley ni quebrantamiento de formas y pasó la causa al Sr. Fiscal …" 

Aunque el Tribunal Supremo confirmó la sentencia, como queda dicho en el párrafo anterior, fue indultado el condenado, el 30 de marzo de 1888, (Gaceta de Madrid de 31 de marzo de 1888) conmutando la pena de muerte por la de cadena perpetua. 


13.- Pueblo de Ribarroya. (Asesinato).

Dos cruces con inscripciones sobre un mismo hecho cruel, que se producen en Ribarroya en el año 1953. Un episodio significativo de la crónica negra de la provincia  y un relato construido a la medida de los valores del régimen.

Cruz

“M.ª PURIFICACION TEJERO JIMENO MURIÓ AQUI POR DEFENDER SU PUREZA. 22-3-1953.”
Lugar del asesinato

 “A DEVOCIÓN DE LA (`*) LA NIÑA (*)

Rollo 56/1953, Sentencia 72/1953, ejecutoria del Sumario 28/1953.

El 22 de marzo de 1953, se produce en Ribarroya el asesinato de María Purificación Tejero Jimeno, de trece años de edad, pastora del rebaño de ovejas de la familia. El autor fue Carlos Soto Gutiérrez, de diecinueve años. Su detención se produce en Navaleno, por la Guardia Civil, siete días más tarde del asesinato.

El 10 de julio del año siguiente comienza la causa penal contra Carlos Soto por violar y asesinar a Purificación Tejero. Es condenado a muerte por parte de la Audiencia provincial de Soria, la sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo. Ni el Consejo de Ministros, ni el Jefe del Estado actuaron para conmutar dicha pena.

La Sentencia debe de cumplirse, el condenado tiene que ser ejecutado a garrote vil. El verdugo fue Antonio López Sierra, alias <El Corujo>, verdugo de la Audiencia de Madrid, viene a Soria a realizar su trabajo. La ejecución se produce el 5 de febrero de 1955, en la cárcel de Soria, situada entonces en lo que es actualmente Palacio de la Audiencia. Fue la última vez que se aplicó el garrote vil en la provincia de Soria.

Según la prensa, ante el acoso de Carlos por obtener favores sexuales de María Purificación, está se resistió para defender su honra.  

La muerte se produjo por golpear con dos piedras en la cabeza. En la iglesia junto a la pila bautismal se encuentra la piedra grande con la que se cometió el asesinato de la pastorcilla, como si se tratara de una reliquia de una santa. Había una segunda piedra relacionada también con el crimen y que fue depositada en una de las estación del vía crucis del pueblo.

Se hizo una coplilla o un romance en honor a la niña, redactado por poeta anónimo, de la que circularon diversas versiones por la comarca. En este enlace podréis ver una de estas versiones:

ribarroya.htmlhttps://pensamientosychistes.blogspot.com/2011/10/curiosidadesel-crimen-de-


14.- La Cueva de Zampoña (Soria ciudad). 

Tal vez un suceso real que la tradición oral transformó en leyenda. Dos enlaces para conocer más sobre esta cueva y cruz.

.- En el periódico Museo Universal. Periódico de ciencias, literatura, artes, industria y conocimientos útiles del año 1857. Artículo de D. Manuel del Palacio con el título: La cueva de Zampoña, tradición. (Año I. Número 6. 1857 marzo 31)

.- En este enlace podréis ver resumido la historia del suceso:

 https://www.turismosoria.es/conoce-soria/leyendas-de-soria/7076-2/cueva-zampona/


“EL QUE EN ESTA CUEVA ENTRARE, NI VIVO NI MUERTO SALE. AÑO 1748”. 


No están todas las que son, pero son todas las que están. 

Continuará.














Almajano.

Arranco la hoja del almanaque, como todas las mañanas, era la última del mes de abril. La primavera avanzaba, comenzaba el mes de las flores y el ciclo de la vida del campo soriano seguía su curso. Pronto llegaría el día tres, día de la Cuz de Mayo, reservado en el pueblo donde nació para realizar el rito, la costumbre tradicional, de la bendición de los campos.

En el altozano estaba clavada la cruz, era de sabina, una madera resistente a las inclemencias meteorológicas. Tenía labradas cuatro pequeñas hendiduras, donde se juntan sus dos brazos con el pie, también en forma de cruz, una por cada punto cardinal. 

El sacerdote acababa de llegar al pueblo, pronto comenzará el ritual religioso. El sonido de las campanas se propaga por el aire, la primera, la segunda y la tercera. Hasta la iglesia, poco a poco, los feligreses con ropa limpia van llegando.

Después de celebrar la misa, comienzan los preparativos para la procesión. Irán hasta la cruz de la hoja de Arriba, que es donde este año están sembrados los campos. En el pueblo hay dos cruces, una en cada hoja en que está dividido el término.

Pendón, estandarte y la cruz, delante; sacerdote y monaguillos con incensario, hisopo y el acetre o caldero pequeño con agua bendita, le siguen; y detrás los fieles hacen el camino cantando salmos.

El oficiante va pronunciando las palabras sagradas y bendiciendo los campos. Agua bendita e incienso, a las cuatro direcciones: este, sur, oeste y norte.  Los fieles a su vez dirigen sus cuerpos, sus miradas y sus rezos a estos puntos. En cada uno de los lados de la cruz principal, el sacerdote  pega una pequeña cruz de cera bendecida.

Esas cruces consagradas, son cruces protectoras, una manifestación de la religiosidad campesina. La tradición y la fe determinan que si se coloca una de ellas en la cámara o somero de la casa, la protegerá y también a los que en ella habitan.


La mayoría de las cruces de madera que conozco son sencillas y lisas, en raras ocasiones poseen elementos decorativos o inscripciones. Pongo como ejemplo, unas imágenes de estas últimas: 

Inscripción. Quintanas Rubias de Abajo.

Año 1863. La Cuenca. 

Inscripción. Madruédano

Las cruces de madera con el paso de los años y la falta de mantenimiento se van deteriorando. Algunas se pierden para siempre, en ocasiones son sustituidas por otras de madera y otras veces por cruces de hierro o cemento. 

Señuela

Los pocos vecinos, en muchos casos de edad avanzada, que quedan en los pueblos, se esfuerzan por mantener viva esta tradición.

Adradas.
Atauta.
Paones.

Donde hubo fuego, cenizas quedan, dice el refrán. Hasta la década de los sesenta del siglo pasado la provincia de Soria era una provincia agrícola y ganadera, una sociedad fundamentalmente rural. En los pueblos había vecinos, en los pueblos había cura. "Buena cosecha, pero mejor podría haber sido", dijo el campesino.

Santa María de las Hoyas (So).

Lo que en la actualidad podemos contemplar sobre la bendición de campos son los restos de una de las mayores manifestaciones de la religiosidad rural soriana, junto con las rogativas, los conjuros de nublados, para espantar tormentas, o plagas y la bendición de animales el día de su patrono San Antonio Abad.  

Torreblacos (So).

No en todos los casos fueron cordiales las relaciones entre Ayuntamientos, representados por su alcalde, y los señores curas, a consecuencia del abono dinerario por realizar procesiones de rogativas y bendiciones de campos.

Un ejemplo lo tenemos en juicio verbal civil, que se celebró en el Juzgado municipal de Herrera (So), sobre derechos parroquiales. El demandante fue D. Deogracias Almería Sancho párroco y el demandado Gregorio de Pablo, el motivo la reclamación de seis celemines de trigo puro que se le debían procedentes de Misas votivas, bendición de campos y conjuros. 

En la sentencia inicial se condena a D. Deogracias Almería al pago de las costas causadas y al del papel invertido en este juicio y se absuelve al demandado Gregorio de Pablo. 

Cruz de Herrera (So).

Pero dicha sentencia es apelada, emitiendo Sentencia el Juzgado de primera instancia del Burgo de Osma, en mil ochocientos noventa y nueve, copio parte de dicha Sentencia. 

Cruz de bendición de campos de Herrera (So).

En la villa del Burgo de Osma, el Sr. D. Heliodoro Fernández, Juez de primera instancia de la misma y su partido, habiendo visto el juicio verbal civil celebrado en el Juzgado municipal de Herrera, entre partes, como demandante D. Deogracias Almería, y como demandado Gregorio de Pablo, vecinos de dicho pueblo, sobre reclamación de seis celemines de trigo puro, y Resultando: Que D. Deogracias Almería y Sancho, demandó en juicio verbal a Gregorio de Pablo vecino de Herrera, para que le satisficiera seis celemines de trigo puro que le es en deber, procedentes de Misas votivas, bendición de campos y conjuros, lo que sostuvo en el acto del juicio fundado entre otras cosas que es de costumbre inmemorial que según el demandante tiene fuerza de ley) ha venido satisfaciéndose dicha cantidad de trigo por los vecinos de dicho pueblo, tanto a los párrocos anteriores al demandante como al mismo, según convenio que el Ayuntamiento del pueblo de Herrera acordó en cierta sesión a virtud de exposición que elevaron al Ilmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, la que autorizaron con sus firmas, casi todos los vecinos de dicho pueblo. 

Exponiendo después resultandos y considerandos, y en vista de los argumentos legales emite el fallo.

Fallo: Que revocando como revoco la sentencia apelada por cuanto en ella se condena a D. Deogracias Almería al pago de las costas causadas y al del papel invertido en este juicio y se absuelve al demandado Gregorio de Pablo, debo condenar y condeno a este, a que satisfaga al referido Deogracias Almería y Sancho, la cantidad de seis celemines de trigo puro, condenándole así bien en las costas de esta instancia sin hacer expresa condenación de las del Juzgado inferior. Así por esta mi sentencia definitiva juzgando lo pronuncio, mando y firmo. Heliodoro Fernández.


La provincia de Soria es muy diversa sobre el lugar y tipo de cruz para realizar la bendición de los campos. Hay pueblos con cruces hincadas en su término y pueblos sin cruces. Pueblos con una cruz y pueblos con dos cruces, una por cada hoja de cultivo. Cruces de madera, cruces de piedra y cruces de hierro. Bendiciones en “frontones” o/y calvarios y excepcionalmente en peirones. De ello hablaré en una próxima entrada.


Para terminar decir que el título de esta entrada me recuerda a una película documental: “Aún se bendicen los campos”. La directora, Vera Herrero, nos muestra con un enfoque muy personal. la memoria y el legado de los pueblos abandonados en las Tierras Altas sorianas. Recomendada su visión por mi parte y decir que está disponible en You Tube.


"Cuando recordar no pueda/¿Dónde mi recuerdo irá?/Una cosa es el recuerdo/y otra cosa el recordar". A. Machado.


Hace ya mucho tiempo conocí a una persona especial, “no quiero que me hagan fotos”, me dijo. Un deseo al menos por mí respetado, en las diversas ocasiones en las que la he visitado. Por decisión personal continúa viviendo en un pueblo soriano, siendo la chimenea de su casa, la única que eleva al cielo el humo del hogar.

Posiblemente, ésta sea la causa de que apenas tenga fotos de las personas con las que en estos años he conversado. No he plasmado en imágenes esos rostros, esos ojos, de hombres y mujeres, con los que he platicado.

No me había dado cuenta de ello hasta hace poco tiempo, fue a raíz de que Carlos y Eli llegaran con su proyecto: “Retrato Nómada” a Señuela, un pequeño pueblo soriano en Tierra de Almazán.

Fue durante un fin de semana, con el campo teñido de verde, cuando plasmaron en imágenes, en blanco y negro, los retratos voluntarios de personas que viven o están relacionadas con el pueblo. El resultado, un archivo fotográfico, un legado que con el paso del tiempo adquirirá aún más valor.

En este enlace podréis conocer más sobre sus experiencias e ilusionante proyecto: https://retratonomada.com/

Un pueblo, una crónica visual, las fotos de la comunidad y unas historias. Entre estas historias, yo soy el protagonista de una de ellas.

Cándido.

De entrada, lo primero que te dice es que es de Tierras Altas. Lo dice con sentido orgullo. Es un gran conocedor de su tierra, en el nordeste de la provincia de Soria, así como de Señuela, de la que conoce mil y una historias. Es el “culpable confeso” de que exista www.señuela.com, una web donde se recogen textos sobre el pueblo, la historia, el patrimonio, etc. Y con ese afán de escribir y compartir conocimiento sobre pueblos sorianos, tiene el blog Otra Soria, también muy recomendable.

Cándido es el perfecto embajador de un pueblo tan especial. Es hombre de muchas y sabias palabras. Conoce sobre el pasado rural como pocos hemos encontrado en el camino y lo explica todo con gusto y detalle, a quien le pregunta.

Con la Asociación, formada por hijos, amigos y vecinas y vecinos, han recuperado las fiestas patronales y restaurado la fragua y el horno comunal, que disfrutan con su puesta en marcha una vez al año. Nos enseñó también el viejo lavadero, donde hace unos años les robaron, con nocturnidad y alevosía, dos pilas de piedra enormes.

Señuela ha sido un lugar diferente a lo que estamos acostumbrados a encontrar. Lo notamos en el recibimiento en cuanto bajamos de la Bitxa, en la plaza-frontón del pueblo. Durante la semana, soledad en sus calles, bajo la sombra alargada de la iglesia de Santo Domingo de Silos. Y es que, la comunidad disfruta, revive y el pueblo se recupera de viernes a domingo, vacaciones y festivos de todo el año.

Aunque duerma a veces sola, Señuela es un pueblo con alma, y es que sus gentes la desbordan de cuidados y atenciones mientras disfrutan de ella.

Una afirmación: fue una experiencia gratificante, son buena gente, y nació una amistad duradera.


Fruto de esa amistad fue un deseo compartido, ir un día a conocer algo de las Tierras Altas sorianas. Ellos ya habían trabajado en los pueblos sorianos de Tejerizas, Señuela y Fuentestún, pendiente tenían la villa de Yanguas, precisamente en las Tierras Altas.

Preparar la ruta no es fácil, las posibilidades que existen son muchas. La decisión por la que opté es mostrarles personas y pueblos, eligiendo tres, que por una u otra causa son especiales para mí. Navabellida, Valdenegrillos y Castillejo de San Pedro. Los hermanos Pérez (José Mari, Basilio y Ricardo), Romana y Fernando. 

Navabellida, pueblo con encanto, arquitectura serrana y calles empedradas piedra a piedra. Los dos barrios, el riachuelo, la iglesia de Santa Bárbara, las ruinas y la decadencia. Las merinas trashumantes y los merineros. Y la charla pausada, compartiendo un café y una torta.




Valdenegrillos, pueblo singular, piedras caídas, hiedra y otras piedras en difícil equilibrio. Símbolo de la resistencia y el respeto a una decisión de vida. Una larga conversación, un presente y un paseo, y un rememorar recuerdos del pasado.

 

Castillejo de San Pedro, un pueblo especial, paisaje y arquitectura serrana de lajas. El resurgir, el amor desinteresado de un amigo por él, la iglesia románica la Natividad de Nuestra Señora da fe de ello. Amena tertulia compartiendo una cerveza, sentados y sin prisa.



Fue otra experiencia gratificante, con la sierra agostada, un día en compañía de amigos y con quien comparto la vida. 

Quizás sean ellos los que reflejen con unas pocas palabras la experiencia, por mi parte la satisfacción de ver que pocas, muy pocas, fueron las fotos que se realizaron.

"Nuestro acercamiento a la Tierras Altas de Soria fue un regalo de los que no te esperas. Anfitriones con vehículo rápido, nos mostraron con la mayor de las calmas, diferentes rincones de sus Tierras Altas. Nos solemos repetir cuando decimos que, no hay nada mejor que visitar un lugar con un local, y si tienes la suerte de que quien te muestra lo hace con cariño, sensibilidad y respeto… puedes sentirte entonces, muy dichoso. Y así nos sentimos. Gracias, amigos".



Una tarde de crucifixión y muerte. Verde amarillento en los campos de cereal,  ansiosos de ese sol que se resiste. El agua persistente ha empapado la sementera, en este marzo lluvioso y también ventoso. Es Semana Santa.
Andando por el camino, la vara en la mano y los pasos lentos, intentando hallar justificación a lo injustificable. Amigo Chuchi, parecemos zahorís aficionados. Ladridos de perros en la lejanía, nubes negras y en la balsa, con abundante agua, el reflejo de la torre medieval.
Bajo el arco de la puerta del atrio, de la iglesia restaurada de Santo Domingo el de Silos, ésa en la que no están las armas de los Hurtado de Mendoza, estaban ellas. Esa joven que los ochenta ya había cumplido, lazos de consanguinidad y amistad le acompañan, en esta tarde atípica de primavera.
Sois de aquí, preguntan.
.- No, pero como si lo fuéramos..
Nos podéis indicar el camino para ir al lavadero. Hemos leído que hace un tiempo habían robado unas pilas y queremos verlo.
.- Por supuesto y si queréis os podemos acompañar.
Estaríamos encantadas.
.- Queréis ver la fragua y el horno.
Claro  que sí.
La fragua y el horno restaurados por la Asociación, lo del común que perdure para las nuevas generaciones. El horno que se enciende una vez al año, pollos, costillares y repostería, y este año en la mesa tres comensales más.
Los rayos de sol se proyectan en las pilas del lavadero de Señuela. Iluminan las que no fueron usurpadas, en una noche negra. Al abrigo de las paredes, junto al brocal, amena charla y recuerdos, recuerdos de un pasado muy presente. 
En la mano el café humeante, a la luz de la carrasca que lentamente se consume. Esas manos, en posición de bendecir, que lentamente se calientan y esas direcciones que sobre una hoja de papel se escriben. 
Recibí un paquete por correo, un regalo. En el remite Sastre de Ruiz, en otros tiempos Ruiz de Sastre, tanto monta. Tiempos de caminos en la posguerra tardía. Es la palabra dada que, para algunos, tiene aún más valor que la rúbrica en los papeles. El apretón de manos más respetado que la firma sobre el papel.
Maya, es el título. A María dedicado. Prologo Julián Marías. Año 1987. Y pronto lo leí. Villar, pueblo antiguo, planta amarilla y blanca de prados, juego de muchachos, árbol y canciones, hermosa muchacha,...
Con el tiempo se olvidan los objetos y las palabras, o mejor dicho se encuentran adormecidas en el baúl de los recuerdos. Ese baúl que nuestra generación enterrará como cofre con tesoro. Recordar es volver a vivir y recordé.
Herrada, expremijo, trébede, jofaina, tarriza, alcuza, mayal, vasar, angarilla, albarda, cincha, cantarero, colodras, puerta talanquera, picar el dalle, uncen y desuncen las yuntas, .….
El patrimonio, el patrimonio con mayúsculas y minúsculas, el rico legado de nuestros mayores, no importa en la sociedad de la inmediatez y el dinero.
Solamente Emilio decirte que ahora somos menos los sorianos que vivimos en la provincia. Hemos abandonado nuestros pueblos, damos la espalda al medio rural, a la madre tierra. Estamos cada vez más envejecidos, los proyectos de vida de nuestros hijos, bien formados, no tienen cabida en esta provincia marginada.
Nuevas tecnologías y juventud por ti soñadas, son quimeras en la actualidad. Comentarte que la sostenibilidad que defendiste, no se entendió. Bueno los intereses, el dinero, el poderoso caballero, no la entendieron.
No hacemos Mesta, ya no se firman aparcerías. Tenemos parques eólicos en las sierras donde las merinas pastaban en verano y un potente sector primario. Multinacionales de la riqueza. Manzanas, productos naturales y rosas, y raquíticos sueldos de sobre vivencia. Las granjas de cerdos proliferan, macro-granja de vacas se proyecta, en este nuestro desierto que es la provincia de Soria.
Tenemos unas cúpulas que ascienden al cielo, cerca de la ciudad celtíbera, camino de Maya. Es la sombra del ladrillo, la sombra alargada del poder. Y tenemos polígonos industriales vacíos y tenemos ruinas, muchas ruinas.
Pero qué te voy a contar si todo esto tú ya lo sabías hace muchos años. Si luchaste por revertirlo. Todo lo que no mejora empeora, Emilio Ruiz.
“Pochi” como bien sabes los sorianos somos parcos en palabras, solamente gracias.