En esta entrada hablaré de los edificios religiosos de la villa de Morón. Comenzaré por su iglesia parroquial, con advocación a Nuestra Señora de la Asunción, así se cerraría el círculo de los edificios medievales de su plaza Mayor.
La iglesia gótico-renacentista, de amplias dimensiones por el número de almas de la villa, es de nave única con capillas adosadas. Fue declarada, por Real Decreto 2859/1983 de 7 de septiembre, Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional. De su exterior destaca su torre renacentista que pudo servir de inspiración para otra torre, ésta de carácter civil, la del palacio de los condes de Gómara en Soria, y en su interior un sepulcro, solo uno y trasladado, de los Hurtado de Mendoza. De ello he habado en entradas anteriores. http://www.otrasoria.es/2017/05/moron-de-almazan-soria-plaza-mayor.html
Contempla la portada hispano-flamenca de su entrada, después quizás puedas disfrutar de su interior, pero tu visita tendrá que coincidir con los oficios religiosos. Si vas en verano o Semana Santa puede que la puerta esté abierta. (Se encuentra entre los Monumentos que la Consejería de Cultura y Turismo de la JCyL, en colaboración de la Diócesis de Osma-Soria y el Patronato Provincial de Turismo de Soria abren en esos periodos). Prohibido hacer fotos en el interior. No puedo entender que tras pagar un pequeño donativo no puedas hacer fotos. Que no puedas utilizar flash si que lo puedo entender. Luego buscas en Internet y allí las tienes.  
Las que aparecen en esta entrada son de hace algún tiempo. Un excelente día con un buen amigo, Juancar, cuyo Blog con temática soriana recomiendo. http://juancar347.blogspot.com.es/
Su interior merece la pena ser contemplado. Comentaré lo que a mí más me llamó la atención, aunque: <para gustos hay colores>. 
Su retablo Mayor, apoyado sobre banco por sus dimensiones, es barroco del año 1773.  En el ático escudo doble del benefactor y la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad.
En la cercana Señuela se encuentra otra coronación, es el retablo viejo de la iglesia de Morón. Se vendió con licencia del Tribunal, en la década de mil setecientos sesenta, a la de Señuela. Retablo pagado de la séptima parte de los frutos decimales, que por derecho le correspondían, de la cilla general y de Alepúz de la villa de Morón. Eran otros tiempos.
Es de destacar esa talla románica de la Virgen de la Muela. (Muela de Morón).
En el lado de la epístola se encuentra la Capilla de la Virgen del Rosario. Las pinturas de este retablo fueron realizadas, en la década de los cuarenta del siglo XVII,  por “JOSEPH DE SANCHO NATURAL DE ESTA BILLA”. En una cartelera aparecen los benefactores: "LA ESCULTURA Y PINTURA DE ESTE RETABLO HIZO LA COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO”.
En dos lienzos más pequeños se representan la Anunciación y la Visitación. Tres pinturas nos muestran la Adoración de los Pastores, San José y San Joaquín con sus hijos y la Adoración de los Reyes.
También son tres las esculturas que aparecen en la actualidad: la figura posiblemente Santa catalina, en el centro la imagen de la Virgen con su Rosario y una talla de la Virgen de Nuestra Señora de Alepuz.
A unos tres kilómetros de Morón en dirección a Monteagudo de la Vicarias se encuentra Santa María de Alepuz o Alepud. (Curiosa toponimia: Santa María cristiana y Alepuz árabe). En el Privilegio a los moradores de la Muela de Morón ya aparece: “Y dámosles que hayan por su término estas Aldeas que aquí dice Li-Millan (San Millán ó Simillán) y Latonelos anchos (La torre los Anchos), y la Torrrebueno, y Villaseca, y las Casas, y Alepus, y el Molino de Cincho, y Catalborne”.
Se encuentra sobre una muela vigilando la llanura y cerca de un arroyo del mismo nombre. Pequeño pueblo que se deshabitó a comienzos del siglo XIX, con parroquia aneja de Morón. 
Colmenares en la ladera y majada para el ganado.
Otros retablos:
San Juan Bautista patrono de la villa. Fiestas que en su honor se celebraban el 24-25 y 26 de junio. Pelota, funciones religiosas y bailes.
Un Cristo gótico y otro Cristo de pequeño tamaño, auténtico tesoro, que podrás contemplar en la sacristía.
La imagen de Santa Águeda de Catania portando en un plato sus senos cortados, símbolo de las torturas que padeció y la palma, la victoria del martirio.
Tradicionales eran las fiestas que en honor a Santa Águeda se celebraban en la villa. Los mozos nombraban alcalde, teniente alcalde y alguaciles. Era la comisión de festejos. Pagaban gaitero con dulzaina y Misa Mayor. La noche del día cuatro cantaban a las mozas, obsequiándolas con bailes y dulces. En la mañana del día cinco de febrero el día de Santa Águeda, los jóvenes cantaban a la puerta de todas las casas donde hubiera señorita, se denominaban "albadas". Aldabas y a cambio donativos o donazgo para así hacer cena con gaitero. Cantares improvisados, acompañados de guitarra, dulzaina y tamboril. "Diputado campechano/hijo de un agricultor,/excelente ciudadano/y leal conservador".
Piedras labradas y símbolos. 
La Pila bautismal con sus arcos de medio punto entrelazados y apoyados sobre capiteles, bajo el coro con su órgano.
Esos otros capiteles, destacando esa cabeza "maya" o "inca", el león con cabeza humana  y un "saltimbanqui" quizás.
Columnas con escudos labrados. Linaje Hurtado de Mendoza. Dos escudos manteados, leones afrontados y castillo en el mantel y cuatro escudos cuarteados en aspa por las cadenas de Navarra, las bandas y las diez panelas.
Una cartelera en la pared a descifrar.
La cruz de las Ocho Beatitudes, meditación e ideario de vida. Cruz de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón y también de los caballeros de la Orden del Hospital o de Malta.

Hay una calle con el nombre de San Pedro, si la sigues te llevará a los restos de la antigua iglesia de San Pedro, Aparece en los libros parroquiales del siglo XVII de Morón y Señuela. Hoy es conocida como "casa de la parra”. La puerta de su fachada y una hornacina llaman la atención. Curiosamente la campana que ahora se encuentra colocada encima de la sacristía de la iglesia parroquial, fundida en 1696, se denomina "San Pedro". 


Saliendo de Morón por la carretera SO-P-3106, carretera a Soliedra y Escobosa y una vez pasado el cementerio católico, encontraras la ermita de Nuestra Señora de los Santos. 
Pascual Madoz en 1848 nos habla de una ermita, Nuestra Señora de los Santos, que se dice haber sido convento de Templarios, y en ella se conserva una gran bandera con varios jeroglíficos, que la opinión refiere haberse tomado a los moros. En 1886 aún se conservaba dicha bandera, en la actualidad desconozco su paradero.
Virgen y Calvario en la fachada. Entarimado del coro. Pasos tapados esperando la Semana Santa. Romería a la Virgen de los Santos.

Y la ermita de San Martín?




  




Desde la lejanía divisamos la torre plateresca de su iglesia parroquial, hacia ella dirigimos los pasos por las empinadas calles. Y llegamos a la bella y escalonada plaza castellana.
Recostados sobre la fachada de la casa que hizo  Juan Rodríguez de Aguirre en el año 1666, letras grabadas a cincel sobre piedra, podemos disfrutar de una visión del conjunto.
Juan Rodríguez de Aguirre, una capellanía familiar y el retablo en el añejo de Señuela.
Año 1862 “La persona que se quiera interesas en la compra de una casa, unas trescientas quince fanegas de tierra sitas en Morón  y sesenta  y cinco fanegas de tierra en Señuela, procedentes de una capellanía familiar que fundó D. Juan Rodríguez de Aguirre, se presentará en dicha villa el día 12 del actual y hora de las doce de su mañana, en cuyo punto estarán de manifiesto las condiciones bajo las cuales tendrá lugar la subasta”.
Retablo de la virgen del Rosario en el pueblo de Señuela: en la cartelera podemos leer: DE ESTE RETABLO Y SU CAPILLA ES PATRON  PERPETUO D: J UAN  RODRIGUEZ DE AGUIRRE CRIADO DE SU Maagd  (Majestad) CARLOS 2ª   Y MÚSICO DE SU REY. LO PUSO A SU COSTA Y DEVOCIÓN SUS HEREDEROS. CON LICENCIA DEL SEÑOR VICARIO D. FR. UZERO . AÑO DE 1688.  
A la derecha banderas al viento y piedra fechada en la fachada, es el actual Ayuntamiento.
A la izquierda el Antiguo Concejo construido en tiempo de los Reyes Católicos. Renacentista, de doble arcada, de tres arcos en cada una. Está coronado por una espadaña añadida posteriormente, reloj, campanilla y gallo. Biblioteca pública en un tiempo y ahora esperando la rehabilitación concedida, para su uso primogénito como Casa Consistorial.

Pasamos el palacio, nobleza vieja castellana, de los Hurtado de Mendoza, ahora reconvertido en el Museo Provincial del Traje Popular soriano, del que ya hablé en la anterior entrada.
Al comienzo de las escaleras encontramos el rollo medieval. Privilegios de concesión real y estatuto jurídico, “É mandamos que hayan el fuero de Medinaceli”. Villa que en lugar público administraba justicia.
Rollo jurisdiccional, (BIC 14 de marzo de 1963), una picota castellana del siglo XVI, de estilo gótico, con flores de lis y escamas en el cono.
Rollo que sobrevivió al decreto de 26 de mayo de 1813 que ordenaba quitar y demoler todos los signos de vasallaje, es decir los rollos y picotas de los pueblos. Y  a lo decretado por las Cortes y firmado por la Reina viuda Doña María Cristina de Borbón, como Gobernadora del Reino en enero de 1837. “Se restablece en toda su fuerza y vigor el decreto de 26 de Mayo de 1813, por él que las generales y extraordinarias mandaron quitar y demoler todos los signos de vasallaje que hubiese en los pueblos, según en el mismo sé previene” “Por tanto mandamos á todos los tribunales, justicias, jefes, gobernadores y demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquiera clase dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir ejecutar el presente decreto en todas sus partes".
Resistió a decretos en su originario emplazamiento, junto al Concejo, para posteriormente ser trasladado al centro de la plaza, bajo la iglesia frente al palacio.
Adosado a la iglesia está el antiguo cementerio, protegido por una reja de hierro. Flores y cruces, algunas caídas  y al fondo una tumba de mármol.

Cartelera blanca, con restos óseos trasladados desde el presbiterio y la cripta de la iglesia. Más de una treintena de inhumaciones fechadas entre los siglos XVI y XVII, a otra tierra sagrada.
Y llegamos a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida en diversas fases entre los siglos XV al XVI, De estilo gótico-renacentista, que fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional por Real Decreto 2859/1983, de 7 de septiembre. 
Destaca por majestuosidad su torre plateresca (de la que ya he hablado en una entrada anterior en este blog) contemplarla sin prisa.
Desde el pequeño callejón que forman el palacio y la iglesia podrás ver los escudos más antiguos de sus benefactores, linaje de los Hurtado de Mendoza. Se encuentran sobre una puerta lateral cegada, que posiblemente sea la primitiva puerta de acceso.

Rejería exterior franqueando el pórtico. Verja trasladada a finales de los sesenta del siglo pasado del interior de la iglesia. Separaba en su momento el altar mayor del resto de la iglesia, clases sociales. 
Protege la portada hispano-flamenca de acceso a la iglesia. Tetramorfos en los capiteles, los cuatro evangelistas. Figuras zoomorfas completas: león, toro, águila y hombre alado. Y en la clave de la cúpula otro escudo Hurtado de Mendoza.
En el centro fuente  y pilones, ganadería, dulero y dehesa, dehesa hoy campo de golf. 
En el año de 1901 fue cuando se inauguró la fuente, presidía la corporación municipal Juan Antonio Pérez. Tenía entonces Morón más de 900 habitantes. Día de las Candelas, rondalla de Morón, y música municipal soriana. Solemne función, bendición por el sacerdote Andrés Garcés Camarero, procesión de la Virgen de Nuestra Señora de la Asunción, desde la iglesia hasta la fuente. Construida en plaza de la Constitución, con dos grandes pilones abrevaderos y dos caños y surtidor de adorno. Las aguas sobrantes van a un lavadero cubierto y formado por dos estanques uno para lavar y otro para aclarar. Antes de la inauguración se surtían de un pozo, situado a más de 400 metros de la población. Las mujeres se veían obligadas a caminar cuatro kilómetros para lavar la ropa. Y para finalizar banquete en los salones de la Unión. 
Quizás puedas imaginar el bullicio en la plaza, trasiego, alegría y vida. Los gritos de los niños correteando, y los mayores en tratos o comprando. Partidos de pelota y baile. Día de mercado o fiestas de San Juan, su patrón.



Otros tiempos, unos pasan y otros llegarán.


En su bella plaza Mayor nos detendremos para contemplar el palacio, edificio que se encuentra bajo la iglesia y sobre el concejo. Es la nobleza, linaje: "Hurtado de Mendoza"
Por el privilegio de villazgo, Morón se convierte en una villa de realengo. "Y otorgámosles é prometémosles de los non dar á ninguno, é de los tener para Nos, y que siempre sean de nuestro Señorío Real é de los Reyes que después de Nos vinieren". Palabras escritas en el año mil trescientos cuatro, palabras rubricadas, palabras de Rey que se lleva el viento. 
De realengo a señorío por merced real. Guerra civil por el trono de Castilla, Enrique de Trastamara  y su hermanastro Pedro I. Recompensa por los servicios prestados, favores de guerra. Compañías Blancas con mercenarios franceses y la victoria en Montiel en el año 1369. Es Morón, una de las villas con qué Don Enrique el bastardo, pagó en 14 de Mayo de 1370, los servicios del francés Duquesclín (Mosen Claquín), por el fratricidio consumado contra Don Pedro de Castilla. 
Nuevamente a la corona, mercenario del dinero. En 1376 Enrique II se la compra, junto con el resto de villas, movido por la resistencia que los lugares opusieron al señorío del francés. 
Poco dura en manos reales. Por merced de Juan I, en 1.384 adquiere la Villa de Morón Juan Hurtado de Mendoza “el Limpio”, al que los castellanos llamaron “el Esforzado” por su valía militar. Primer señor de Morón, fundó mayorazgo y el linaje "Hurtado de Mendoza" se perpetuó como señores de la villa, hasta la supresión de los señoríos.
El palacio.
Es de comienzos del siglo XVI, construido por don Juan Hurtado de Mendoza "el ciego", V señor de Morón de Almazán, Señuela, Puebla de Eca, y la Torre de Martín González en Monteagudo de las Vicarias, todos ellos en Soria.  
En 1529 el emperador Carlos V fue a Italia a recibir la suprema corona del Imperio de manos del Pontífice. El 28 de julio de ese año se hizo a la vela en su galera, partió de Barcelona y con prospera navegación llegó a Génova. Pasaron con su majestad, entre otros, don Juan Hurtado de Mendoza, señor de Morón, que fue de los caballeros más lúcidos que allí iban, aunque vuelto de esta jornada cegó y vivió así treinta años. 
En la fachada de sillería, destaca la puerta de acceso y dos balcones semejantes con alfiz. Dos columnas estriadas delimitan la puerta de entrada, sobre el arco rebajado aparecen esculpidas las efigies de sus fundadores. A la izquierda Juan Hurtado de Mendoza  y a la derecha su segunda mujer, doña Leonor de Río.

Sobre la puerta aparece el escudo nobiliario de ambos, enmarcado también en un alfiz. Aunque desgastado, en este escudo partido, podemos distinguir en el lado izquierdo las armas de los Mendoza, (banda, diez panelas y la cadena) y en el lado derecho la de los Ríos (tres flores de lis y ondas de agua). Está rodeado por los dos cuernos de la abundancia. Dos seres fantásticos lo flanquean y coronado por la cabeza de un león, que sujeta un caso con airones.
Como curiosidad, decir que en el Codicilo de don Juan Hurtado de Mendoza, el ciego, en 1560 manifiesta:
"yten dixo: que si el dicho Ruy Diez su hijo mayor, quisiera las casas que él a hecho en la villa de Morón que son fuera de su mayorazgo, porque el compró los solares (...); mandaba y mando que si el dicho Ruy Diez las quiere que las haya y sean para él propias, mil ducados menos de lo que se tasaren por personas que lo entiendan y de lo que pareciere por mi libro que me costaron, lo cual hallarán en él asentado y así mismo se hayan de tasar los jornales que las acemillas podían gastaren el tiempo que anduvieron sirviendo en las dichas casas, por que esto no está asentado en el dicho libro. Y si por caso el dicho Ruy Diez, ni sus hermanos, ni los acreedores, no quisieren la dicha casa, mandaba y mando que la dicha casa se deshaga y desbarate toda y se venda por la comarca, puertas y ventanas y rejas y todo lo demás que se pudiera vender, hasta la portada.
Y que encargaba y encargo al dicho Ruy Diez, que no quisiera ser tan cruel que de ocasión a que se deshaga una cosa que tan bien está a la autoridad de su casa".
¿Palacio o casa?
En una pared lateral del palacio encontramos otro escudo, dos leones ramplantes enfrentados y en el mantel un castillo danjonado, escudo trasladado a esta ubicación. Pudiera pertenecer María de Castilla (María Téllez de Castilla, hija natural del conde don Tello, sobina de Enrique II y nieta de Alfonso XI) que fue esposa de Juan Hurtado de Mendoza y Mendoza, primer señor de Morón o quizás sean las armas del linaje "Enriquez de Noroña". Correspondería a Beatriz Pereira y Enriquez de Noroña, dama de la reina doña Juana, casada con Rui Diaz de Mendoza, III señor de Morón, que sirvió a los Reyes Católicos en las guerras de Granada y fue maestresala de la reina Isabel. Rui Diaz de Mendoza es el abuelo de Juan Hurtado de Mendoza "el ciego".
El Palacio ha tenido diferentes usos. En 1933 se convierte en alojamiento de las fuerzas de la benemérita, hasta que a finales de la década de los cincuenta se construyó una nueva casa cuartel  para la Guardia Civil. Fue sede del Frente de Juventudes y con posterioridad AyuntamientoEn la actualidad en este edificio, de propiedad municipal, se encuentra el Museo Provincial del Traje Popular soriano. Inaugurado en septiembre de 2012 y que merece la pena ser visitado.
 https://www.museotrajepopularsoriano.es/

Un sepulcro .
En la iglesia dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen hay en la pared bajo un arco hispano-flamenco, un bello sepulcro. Nobles patronos fueron los Hurtado de Mendoza, poseían lugar y banco reservado y privilegio de enterramiento.
El sepulcro originariamente se encontraba en el presbiterio, tras la reja de forja que ahora protege su pórtico cubierto, símbolos de los evangelistas en las ménsula y escudo en la clave de la bóveda.
¿A quién corresponde?
Don Juan Hurtado de Mendoza, "el ciego", señor de Morón, hizó testamento cerrado en Morón ante Pedro de la Peña, posteriormente en 1560 sin anularlo, añade un codicilo.
"Yten dixo: que mandaba y mando que de donde quiera que muriere su cuerpo sea llevado a enterrar a la villa de Morón y lo entierren en la sepultura de sus abuelos".
Juan Hurtado de Mendoza, el ciego, casó en primeras nupcias con su prima, doña Luisa Velázquez de Velasco. Viudo de doña Luisa de Velasco, casó con doña Leonor del Río Salcedo que era viuda de don Bernardino de Arellano Mendoza.
Juan "el ciego" es hijo de D. Rodrigo de Mendoza, señor de Morón y de Aldonza de Mendoza,  Avellaneda y Zúñiga, hija de: D. Pedro González de Mendoza, primer conde de Monteagudo y señor de Almazán, y de la Condesa Isabel de Zúñiga y Avellaneda, su mujer.
Sus abuelos son: Ruy Díaz de Mendoza y Guzmán III señor de Morón y doña Beatriz Pereira y Enríquez de Noroña (Beatriz de Noroña),
(RABASF. Archivo, sig. 2-53-4)
Solamente podemos leer una parte de la inscripción que lo rodea, al estar empotrado en la pared. Escudos sin terminar, escudos en el suelo. El otro sepulcro que algunos escribieron que existió y yo lo creo ¿dónde fue a descansar?.
Podrían ser los sepulcros de  Rui Díaz de Mendoza y su nieto Juan Hurtado de Mendoza. 









A trece kilómetros de Almazán, siguiendo la carretera CL-116 en dirección a Monteagudo de las Vicarias, se encuentra Morón. Villa venida a menos, como se dice por aquí.
Si, villa por privilegio otorgado por el Rey Don Fernando IV y la Reina Doña Constanza de Portugal, su mujer, a los moradores de la Muela de Morón. “Por facer mucho bien y merced á los homes buenos que agora moran y moraren de aquí adelante en la Muela de Morón, que solía ser Aldea de Almazán, y por mucho servicio que nos ficieron y facen, y porque haya cobro de los males y de los daños que en esta guerra de los moros enemigos, y porque tomaron y tienen la nuestra causa, de que murieron Gonzalo Fernández y sus hermanos, y guardando el nuestro servicio” “Otorgámosles que sean villa sobre si de aquí en adelante, y que non hayan los de Almazán sobre ellos jurisdicción ni otro derecho alguno en ningún tiempo”. La fecha de concesión posiblemente sea en la era de mil trescientos cuarenta y dos años, es decir el año mil trescientos cuatro de la era cristiana.
Ahora Morón de Almazán, para no confundirse con otros Morón de España.
Villa Castellana que por su rico patrimonio e historia merece la pena conocer. En la cima el cerro del castillo, vigía, muela privilegiada. Restos sepultados de un pasado muy lejano. La lucha de la intolerancia entre cristianos y árabes, la lucha por el poder entre castellanos y aragoneses. A su falda y resguardadas del viento frío del norte, las casas. Aunque hay otro Morón, nuestros pasos ascendentes se dirigen a su bella plaza Mayor. Un conjunto arquitectónico y artístico único. Elementos interesantes, tiempo suficiente e imaginación, amigo viajero. Un ejemplo de la conservación del patrimonio, patrimonio como recurso turístico.
De diseño escalonado motivado por el desnivel del terreno, facilita su contemplación. Están presentes los monumentos correspondientes a los estamentos de poder en la época medieval. Preside la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, le sigue el palacio señorial de los Hurtado de Mendoza y en primer plano el antiguo Concejo. El Rollo, la picota, el lugar público donde se ejercía Justicia. Y su fuente inaugurada en febrero de 1901,dos grandes pilones abrevaderos, dos caños y surtidor de adorno y las aguas sobrantes al lavadero cubierto con dos estanques uno para lavar y otro para aclarar. Pueblo agrícola y ganadero, pueblo en aquel momento con más de novecientos habitantes. Otros tiempos.
Llama poderosamente la atención la torre, hablamos de la torre plateresca de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en cuyo interior en un bello sepulcro reposan los restos de algunos señores de Morón, sus benefactores.
Torre de planta cuadrada, de piedra sillar con un excelente trabajo de cantería. Consta de cuatro cuerpos, siendo el inferior macizo.
En la fachada principal en el segundo cuerpo, destaca una ventana enmarcada por dos columnas, con las jambas y el dintel exquisitamente decorados y coronada por una concha de Santiago, sujeta por dos ángeles.
En el tercero, en su lado izquierdo, el escudo de los Hurtado de Mendoza en honor de Juan Hurtado de Mendoza “el ciego” (cadena, la banda y las diez panelas en los francos), casco con airones, el león y los cuernos representando la abundancia.
En el lado derecho el escudo con las armas de Leonor del Río Salcedo, segunda mujer de Juan Hurtado, que era viuda de Bernardino de Arellano (tres flores de lis y las olas; cinco panelas y cinco luceros de seis radios).
En el centro la esfera de un reloj de sol. Sobre el reloj, una cartelera con la siguiente inscripción, transcrita: “EN EL TIEMPO DE LA SANTIFICADA CESAREA CATOLICA MAGESTAD DEL EMPERADOR DON CARLOS El MAGNANIMO, SIENDO DON JUAN HURTADO DE MENDOZA SEÑOR DE ESTA VILLA, SIENDO CASADO CON DOÑA LEONOR DE RIO, MANDÓ HACER ESTA TORRE. ACABOSE EN CUATRO DE SEPTIEMBRE DE EL AÑO 1540.”
Encima las armas reales de España con Carlos I: “las columnas de Hércules y el lema Plus Ultra”(las dos columnas representan los dos montes que separaban el estrecho de Gibraltar, el monte Abila en Ceuta y el Peñón de Gibraltar) El lema latino Plus Ultra (más allá) rodeando las columnas, hace referencia al nuevo mundo. El águila bicéfala con las alas extendidas, que sujeta la cartelera, es la marca heráldica que simboliza la unión del Sacro Imperio Romano Germánico con la monarquía española, bajo la dinastía de los Austrias.
En el cuerpo superior se abren tres vanos, que albergan las campanas, están separados por columnas y arcos de medio punto algo rebajados.
En la fachada occidental, en el segundo cuerpo, vemos en un medallón la imagen de Juan Hurtado de Mendoza “el ciego”, señor de Morón.
En el tercero, una ventana enmarcada por dos columnas que sostienen el dintel y coronado por una bella flor de lis.
En el cuarto se encuentra el campanario, se abren dos vanos y hay un balcón semicircular, que curiosamente no da la plaza.
Recrea la vista en los bellos frisos, que separan los cuerpos. Verás, esos leones alados mirándose o esos otros grifos contrapuestos.
Contempla la cornisa y otros detalles. Los dos leones que con sus garras se abren la boca y parecen burlarse de ti, colocados sobre el primer friso. Los escudos heráldicos, aunque muy deteriorados, de sus mecenas en el segundo friso.
Detén tu mirada en las diez gárgolas y la bella crestería que hay sobre la cornisa, realizadas con posteridad, en el año 1571 por Diego del Castillo.

De manera anecdótica te contaré que el 23 de febrero de 1935, un huracán arrancó parte de esta crestería. Al tener conocimiento del hecho, Don Antonio Zozaya hijo adoptivo de Soria en ese momento, publica el 2 de octubre de 1935, un artículo en “Mundo Gráfico” titulado: La ignorada torre. En él describe el pueblo, su iglesia, sus gentes y exalta la belleza de su torre reclamando la actuación de los poderes públicos para su reparación. En noviembre de 1935 la Junta Superior del Tesoro Artístico Nacional, concede 10.000 pesetas para la consolidación de la Torre de la Iglesia parroquial de Morón.
Ya en 1916 en su libro Solares de Hidalguía “AGUILAS Y LEOPARDOS” nos habla de Morón de Almazán, y como no, de su torre. “Y es una torre firme, hermosísima, señorial. Son sus proporciones armónicas; su ornamentación, delicada y sobria; esbelta y delicada su reciedumbre” “Pero la torre se despedaza, y parece esperar inmóvil el definitivo acabamiento, la irremediable ruina en que truéquense en polvo, con la cruces de los Camarasas, las águilas caudales de Carlos V”.
El 18 de abril de 1923 don Antonio publica en MUNDO GRÁFICO, una crónica: El ejemplo campesino. Artículo escrito como consecuencia de la inauguración de las escuelas. “el pueblecito cuyo recuerdo le conmueve es Morón de Almazán adonde la abuela, la madre y la esposa fueron por deberes de sumisión y en donde lloraron al despedirse, conmovidas de ternura y gratitud” “Pero al volver alguien observo que la histórica torre del tiempo del Rey Emperador, bajo la cual duermen sueño de piedra los primeros marqueses de Camarasa, agrietaba sus labradas cornisas. ¿Qué hacer para evitar la ruina de su querido monumento? La honrada administración de la villa agotó sus ingresos en la construcción de la escuela, pero se abrió una subscripción. Se acordó escribir a los herederos de tan alto linaje, recordar al ministro de Gracia y Justicia el expediente dormido desde hace más de un año y pedir ayuda al cronista, que, a titulo adoptivo, cives sorianus est , y a mucha honra”
Gracias don Antonio.