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Seguimos el camino que discurre paralelo al Linares, descendemos acompañados por el sonido del agua, atrás dejamos el término de Peñazcurna para llegar a Villarijo. 

Nos adentramos en el pueblo, caminamos entre casas en ruinas, hasta llegar a la fuente nueva, frente a la puerta de la iglesia de San Lorenzo. Desolación se siente viendo su interior y el avanzado estado de deterioro. A espaldas queda la plaza dedicada al maestro don Ezequiel Solana Ramírez, nacido en este pueblo el 10 de abril de mil ochocientos sesenta y tres, y nombrado el 23 de noviembre de 1923, por unanimidad del ayuntamiento, hijo adoptivo. En ella se encuentra la torre del reloj donada al pueblo que le vio nacer, por don Ezequiel. La torre aún se mantiene en pie, pero creo que no por mucho tiempo. El reloj y el campanillo, cuando el pueblo se despobló desaparecieron. Estamos cerca del albergue de la ilusión, en fase de construcción por la “Asociación de Amigos e Hijos de Villarijo”. Es la Asociación quien colocó en 2019 una placa homenaje en la base de la torre. La empleada para rotularla en 1923, fruto del acuerdo antes nombrado: “colocar una lápida en la casa donde nació y rotular la plaza principal de dicho pueblo con su nombre”, fue pasto del desprecio y las balas de desaprensivos insensibles.

D. EZEQUIEL SOLAN RAMIREZ.
D. EZEQUIEL SOLANA REMIREZ.

Una mesa con dos muelas superpuestas nos espera. Es el testigo de un pasado que no debemos olvidar. La superior blanca, empleada para moler trigo en el molino, bajo ella otra más pequeña, gruesa y oscura, era la utilizada para obtener aceite de oliva en el trujal. 

En la parte baja del pueblo, al final de la primera calle a mano derecha nominada Real Bajera, encontramos el majestuoso molino harinero. 


Molino de Villarijo:

En inicios fue molino harinero de una muela. Así respondían en noviembre de mil setecientos cincuenta y uno, con motivo de la elaboración del Catastro del Marqués de la Ensenada: “En el término de este lugar hay un molino harinero que tiene y muele con una sola muela de represa que pertenece de sus partes, dos a los beneficiados de la iglesia parroquial de San Martín de la villa de San Pedro, otras dos al capellán de la misa de Alba fundada en dicha iglesia, una parte a Josep López vecino de la expresada villa y la otra parte a la casa Santa de Jerusalén y que está arrendado en dos fanegas de trigo común al año, que al molinero regulan quedarle de beneficio al año quinientos noventa y cuatro reales”. 


Grabado en yeso, sobre una puerta de acceso, aparece una inscripción: “SE REEDIFICÓ AÑO 1886”, debajo un reloj de sol y sobre ella la protección de: “SEGUROS AURORA BILBAO”, alcanzando a partir de ese momento todo su esplendor.

                             

Poseía entonces el molino dos pares de muelas, en la de arriba se molturaba el trigo para hacer pan, mientras que la de abajo molía cebada y centeno para los animales.

El Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria de Manuel Blasco Jiménez escrito en 1909 nos dice sobre él: "El terreno, bañado por el rio Linares que da impulso a un molino de harinas cuyo salto de agua mide 20 metros, según nos informa D. Florentino Martínez, y otro de aceitunas propio del municipio".


Con posterioridad adaptándose a las necesidades demandadas en el siglo XX se reconvirtió para producir también electricidad. Era molino harinero y pequeña central eléctrica. Por un sistema de poleas y correas se iba cambiando la fuerza del eje de la piedra de moler, al generador y a los otros elementos que poseía. La molienda se realizaba por el día y era al llegar la oscuridad cuando a través de una dinamo producía electricidad, para algunas bombillas del alumbrado público y las casas, pero iluminaba solamente durante unas horas. 

El agua, ese bien tan preciado, era desviada del Linares y conducida por una acequia hasta la balsa. Esta agua se empleada tanto para el riego de pequeñas huertas como para mover su molino harinero. Esta circunstancia limitaba su uso, priorizándose en el verano el riego de los huertos. 


Clarea el día y en la sala de molienda esperan las talegas. Florencio el molinero, como anteriormente lo habían hecho Roberto o Gaspar, comienza a depositar el grano en la tolva, esa pirámide de madera invertida con un orificio en su parte inferior, para que el grano pueda caer. Levantó un poco la muela volandera girando la rueda, esta vez la harina tenía que ser más gruesa.

Ha abierto la “tajadera”, se escucha el sonido grave del agua al caer por el saetín. El agua golpea con presión al rodezno, rueda metálica con paletas colocada horizontalmente, empezando a funcionar el sistema de molturación. 

El grano comienza a caer lentamente desde la tolva, penetra por el agujero que posee en el centro la piedra superior o volandera, llegando al espacio existente entre las dos muelas, para ser molido. Simultáneamente, el rodezno gira con fuerza y hace que el “árbol”, eje metálico que le une con piedra volandera, mueva a esta última y gire sobre otra que está fija, la solera. El grano es triturado por las muescas de diferente profundidad que poseen y sale al exterior por un pequeño orificio que tiene el guardapolvo, que las recubre. 

Acabada la molienda y el agua cerrada. En la cernedora Florencio separa la harina del salvado, como también separa la maquila, el pago en especie por su trabajo de moler. 

Había comenzado la decadencia del pueblo, las muelas dejaron de moverse. Se terminó la molienda y con posteridad también dejó de producir electricidad. Llegó la expropiación forzosa. Hombres curtidos por el sol, boinas nuevas caladas y camisas blancas abrochadas, estampaban su firma. Un mayor acompañado de su dignidad, lentamente caminaba, el cuerpo encorvado y las manos sarmentosas, en silencio contemplaba el final. Las últimas ovejas y corderos se vendieron. Llegaron los pinos a estos campos hoy de soledades.


En la actualidad en el edificio se ve actividad, hay un arduo trabajo por delante para poder recuperarlo.

Molino harinero de la familia de D. Ezequiel Solana, con dos edificios anexos a distinta altura, donde se encuentran los dos cárcavos subterráneos, con sus rodeznos capaces de poner en marcha la molienda para obtener harina así como la "mini-central eléctrica”. Cárcavos ahora desmoronándosen y rodeznos corroídos.



La acequia por donde llegaba el agua, su cubo especial, su impresionante salto de agua, testigos del pasado. Entre los escombros o desaparecidas, las piedras molares, tolvas, guardapolvos, cabrias, cernedora, limpia y otros accesorios. 

Los olivos desafiando el paso del tiempo, unas parras trepan hacia el cielo y el rosal florecido. Flores tal vez, para depositar en la tierra sagrada donde descansan los suyos.


Seguimos la senda que nos conduce al término de Vea. Caminamos entre pinos de repoblación, una quimera perfectamente planificada. La despoblación, el abandono de una serie de pueblos y con ello un ahorro económico en la prestación de servicios.

Por decreto se acordó la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación de los términos municipales a efectos de su repoblación forestal. Eran los años sesenta del siglo pasado. Un objetivo irreal poner en producción las tierras paupérrimas y evitar el éxodo de la totalidad de su población, al mismo tiempo que se dotaría de otros medios de subsistencia. El resultado obtenido, pueblos deshabitados, un cementerio de cruces diseminadas ya sin nombres, en las despobladas Tierras Altas sorianas.

Muchos años tardaron en crecer, hoy camiones cargados, circulan por las pistas y pasan de largo, tierras olvidadas de su economía forestal. La industria maderera, beneficios del aprovechamiento del monte, serrerías, etc., no tienen cabida en la marginalidad de estas tierras. 



 Molinos en Vea:

En el Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria del año 1909, Manuel Blasco Jiménez dice: "Riega el terreno y mueve dos molinos el río Linares que ofrece un buen salto de agua". Molinos harineros, uno propio del concejo y vecinos y el otro de propiedad particular, que ya aparecen nombrados a mediados del siglo XVIII cuando se realizó el catastro del Marqués de la Ensenada.

Desde el camino vemos un conjunto de edificaciones que impresionan al caminante sensible, al otro lado del río los huertos donde todavía florece algún frutal, en la humilde primavera soriana. Lo que fui, el molino de La Media Legua y lo que soy, abandono y ruinas. 


1º.- Molino de la Media Legua.

Estamos a media hora de Vea algo menos de tres kilómetros de distancia, nos encontramos a media legua de pueblo.

Descendemos por el antiguo camino como hacían personas y caballerías, principalmente los lunes de mercado en la villa. Era la senda más corta entre Vea y San Pedro Manrique, al evitar “La Revuelta”, en los viajes de ida y vuelta. Tras cruzar el puente de madera, que una crecida se llevó y cuyos pilares quedan de vestigio, se continuaba por la margen derecha del río. Camino abandonado al diseñar la ruta del río Linares “PR-SO 107” y que la naturaleza ya se ha encargado de recuperar.

Hoy contemplamos esqueletos de edificios en equilibrio. El molino-vivienda con su palomar, la central eléctrica en un nivel inferior, pajares, cuadras, gallinero y corrales para los animales, un precioso horno de pan, …



Inicialmente existía un molino harinero, hoy hasta las letras rojas con su nombre de la puerta de acceso, el tiempo ha borrado. En la soledad del lugar escucharás el sonido del Linares y podrás imaginar otros sonidos. El del agua cayendo desde la balsa por el impresionante salto excavado en la roca, la maquinaria en funcionamiento o el impacto del agua sobre el rodezno y después saliendo por el cárcavo dirección al río.                                



Con posterioridad se construyó otro edificio, era la fábrica de luz. Generaba y suministraba electricidad al molino y a la villa de San Pedro Manrique, a través de postes de madera y cables de tendido eléctrico, con sus aisladores verdes.

En 1911 ya van bastantes avanzados los trabajos de la <Sociedad eléctrica de la media legua> que muy en breve quiere dar luz a sus abonados, pues la casa del Sr. Bandrés de Tolosa, tiene gran deseo de hacer una gran instalación eléctrica. En febrero de 1912 se presentó en el Gobierno civil de Soria por D. Antonio Delso, una instancia y proyecto de instalación eléctrica para alumbrado y usos industriales en la villa de San Pedro Manrique, cuya corriente se derivará de la Central establecida en Vea.

La luz comenzó a alumbrar, pero la muerte llegó a la central, como ahora herida de muerte está "La Media Legua". 

Era un 25 de enero de 1915, en vista de que parte de la localidad de San Pedro Manrique no había tenido luz, ordenado por Rafael Munilla que estaba encargado de la buena marcha, salió Ubaldo del Rincón a las nueve horas recorriendo la línea eléctrica, examinando si había algún poste o cable caído como consecuencia de los temporales, llegando al molino sin notar ninguna novedad.

El titular Marcos las Heras Marqués y Genaro su hijo de doce años, empezaron a hacer observaciones en el cuadro de distribución. Marcos "Examinó los fusibles, cerro la puerta del cuadro, y entonces mismo dio el agua, volvió otra vez al cuadro a quitar la luz de San Pedro, para que se quedase sola la del molino y hecha la mano a una rueda del cuadro, la de quitar la luz y observó que su padre se quedaba allí quieto; el de San Pedro quiso echarle mano y el que habla le dijo que lo dejase quieto para inmediatamente parara el agua y al volver la cabeza su padre cayó al suelo y no respiraba”.

Marcos las Heras Marqués, hijo legítimo de Francisco las Heras y de Vicenta Marqués, natural de Fuentebella, de cincuenta y cinco años de edad, casado con Casimira León Jiménez de cuyo matrimonio tuvo seis hijos, de profesión molinero, falleció en la central eléctrica a las once de la mañana del día veinticinco de enero de mil novecientos quince, a consecuencia de una electrocución o descarga eléctrica.

En la familia continuó el molino, su hija María las Heras León junto a apellidos nuevos, primero Garrido y luego Hernández, hacían la molienda, después desde San Pedro bajaban, para a finales de la década de los cuarenta dejar de funcionar, con anterioridad la central ya no producía electricidad. 



Seguimos el camino que nos conducirá hasta el pueblo de Vea. Llegamos a la vez que el Linares, cuyas aguas daban vida a habitantes, animales, huertos y molino.

Una afirmación oficial, cuando desde la Administración se forzó la repoblación forestal, fue: "los medios de comunicación de que dispone con el resto de la provincia son muy deficientes". Un reconocimiento y un olvido continuado en actuaciones, el acceso a Vea en la actualidad sigue siendo igual que en el siglo pasado, exclusivamente por camino de herradura.

Un anhelo de los que de allí partieron, una pista forestal para facilitar la llegada. Una lucha infructuosa que hace muchos años se inició, una injusticia que las Administraciones nunca han deseado solucionar. “Fondo de Mejoras de Interés Forestal Regional”, "Que la necesidad de priorizar las inversiones hace que estas se estén dirigiendo al acondicionamiento, mejora y reparación de las vías principales en la comarca", "una complejidad importante, dada su localización, no es una prioridad para la gestión forestal del monte".

Me dejaron aislada tras proyectos que nunca fueron realidad, tampoco quisieron abrir una vía de comunicación con mi hermana La Rioja. Son incapaces de revertir sobre mí, parte de lo que con la madera y la caza produzco. ¿Qué intereses ocultos o no tan ocultos les mueven?.

Tras pasar el puente de madera de nueva construcción, curiosamente realizado por los nuevos moradores, se encuentra el molino municipal. 


2º.- Molino municipal titulado "El puente".

En el suplemento del Boletín oficial de la provincia de Soria de 22 de agosto de 1860, por disposición del Sr. Gobernador civil y en virtud de la ley de 1 de mayo de 1855 y 11 de julio de 1856, se saca a subasta, de los bienes de corporaciones civiles, y propios Ayuntamiento de Bea, un molino harinero de un solo molar sito en el pueblo de Bea y paraje que llaman las huertas de Arriba. Se adjudicó a Calixto Cuesta vecino del pueblo de Palacio de San Pedro. Revertiendo tras el correspondiente pago, nuevamente al ayuntamiento de Bea a través de Juan Pérez y Román Jiménez. 

El edificio de dos alturas era vivienda y molino. Desde el Concejo se procede a arrendar, maquila o dinero por la molienda, sustento del molinero y su familia. Ayuntamiento constitucional de Bea, previo permiso del Sr. Gobernador civil de esta provincia, tendrá lugar la subasta del arrendamiento del molino harinero de los propios del pueblo, por tiempo de cuatro años,…. Previa autorización de la Excma. Diputación Provincial, el Ayuntamiento ha acordado sacar a subasta el arrendamiento del molino harinero de sus propios, dando principio,...

Contratos que finalizan y nuevos arrendatarios. Apellidos: "Jiménez" o "León"; apodos: “Sastrón” o ”Ringau”; nombres y apellidos: Félix Jiménez Blanco y Teófila las Heras León, Domingo León Jiménez, Aurelio León las Heras o Dionisio Hernández y Felisa Hernández que fueron molineros desde 1959 hasta septiembre de 1962. Y comenzó el éxodo de los habitantes hasta su total despoblación, herido quedó el molino hasta que murió.

La muerte antes llegó al molino. Mujer ahogada. Comunica la Guardia civil de San Pedro Manrique que ha sido encontrada ahogada en el cubo del Molino titulado <El Puente> término municipal de Vea la vecina Julia M. P. de 38 años, casada. (Noticiero de Soria 11 de octubre de 1926).

Finalizando la década de los 20 se realizaron las mejoras necesarias para que además de moler, pudiera producir electricidad. Abastecía únicamente al pueblo de Vea, generaba luz solamente unas pocas horas al día, cuando comenzaba el anochecer y se interrumpía la molienda. En los contratos de arrendamiento se incluye una cláusula nueva, la obligación de dar luz eléctrica al pueblo y arreglar los reparos ordinarios.


Hoy en ruina total, tanto el edificio como los elementos necesarios para la molienda. Allí entre los escombros vemos las piedras molares (francesas) solera y volandera móvil, su tolva, el guardapolvos o la cabria. El cárcavo subterráneo donde se encontraban sus mecanismos hidráulicos como el rodezno hundiéndose. Cernedora, limpia y otros accesorios desaparecidos.



Continuaremos la ruta, descenderemos junto al Linares hasta llegar al pueblo de Villarijo. 


Admiremos ese patrimonio hidráulico que está desapareciendo para siempre, respetémoslo y luchemos por su conservación, es una obligación generacional que tenemos para legarlo a las futuras generaciones.

En los ríos Linares, su tributario Ventosa, y Valdeprado, a ambos lados de sus cursos, se construyeron varios molinos harineros y alguna fábrica de paños.

La mayoría de los existentes a mediados del siglo XVIII en la Mancomunidad de Villa y Tierra de San Pedro Manrique, ya comentados en una entrada anterior, eran de propiedad privada. Uno pertenecía al mayorazgo (el derecho del primogénito de la familia a heredar los bienes) que fundó Jorge de Gante, otros a capellanías (fundaciones en las que los bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras obras pías) y el municipal de Vea, que era propio del concejo y vecinos.

Foto: Blas Gonzalo

En las primeras décadas del siglo XX ante una nueva necesidad, el alumbrado público, algunos de ellos se adaptaron para convertirse también en pequeñas centrales eléctricas. Fue el caso de Las Cuerdas, La Central, La Media Legua, Municipal de Vea y el de Villarijo. A partir de mediados de ese siglo comienza la decadencia de estos molinos hidráulicos, fueron sustituidos por fábricas de harina que empleaban como fuente de movimiento el motor de gasóleo o la electricidad. Lo mismo ocurre con los molinos-centrales eléctricas con la llegada de grandes compañías de distribución, que comienzan a proporcionar fluido eléctrico a los pueblos.  

Han sido doscientos años de evolución, en este periodo de tiempo llegó el final para alguno, mientras que otros se reformaron, y se construyeron otros nuevos. Cambios en los nombres que realizan la molienda, nuevos titulares de la propiedad por herencia familiar, por haberlos comprado, o alquilado. 

En la actualidad los hay que tienen vida, algunos continúan en pie gracias al amor y esfuerzo de sus propietarios y muchos quedan en el recuerdo o en ruinas. Vivamos ese patrimonio hidráulico que está desapareciendo para siempre, respetémoslo y luchemos por su conservación, es una obligación generacional que tenemos para legarlo a las futuras generaciones.

En estas entradas comentaré algo de su historia, aparecerán nombres de molinos, se corresponderán con sus titulares en la década de los cincuenta o sesenta. Serán entradas que iré ampliando con nuevas aportaciones, personales o de los lectores, para un contenido definitivo. 

Molinos en el río Linares:

Me presentaré: soy el Linares, soledad, belleza y hoy abandono. En otros tiempos, fui el río de la vida. Mi nacimiento es en la Dehesa Boyal del pueblo de Oncala, en la fuente del Tocón. En mis primeros años y juventud recorro la provincia de Soria hasta llegar a Villarijo. A mi cauce, por ambas márgenes, se van incorporando aguas de barrancos: la Vaqueriza, El Cayo, Vallejo, Valhondo, Zarzuela, San Fructuoso o Prado Redondo; de pequeños arroyos: la Dehesa, Valdeavellano, Horcajo, Ambrigüela, Soto o Valoria; y del río Ventosa. Mi vida continúa en la vecina y hermana La Rioja. Allí en el término de Cervera, aumento mi caudal con las aguas del Alhama, que lleva las recogidas del río soriano de Valdeprado.


Molino de Oncala:

Hoy desaparecido.

En el Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. Manuel Blasco Jiménez. 1909. "El río Cayo, uno de los dos que nacen en el término, y que unido al otro, llamado Tocón, impulsa un molino de harinas".

En el Porvenir Castellano de 12 de junio de 1913 leemos: "Por D. Julián Gil, vecino de Oncala, se solicita autorización para llevar a cabo una instalación eléctrica para alumbrado de dicho pueblo, por lo cual, y con objeto de producir la energía, se instalarán las maquinas necesarias en un molino de su propiedad situado en dicho término municipal". (Julián Gil Torre, casado con Justa Pérez Barrero, fue alcalde del pueblo, falleciendo en 1939).

Según Pedro Iglesia Hernández en su libro Oncala ayer y hoy : “El primer molino estuvo hace cien años pasado el prado de la Solana, junto a unos huertos en la margen izquierda, queda aún una acequia que llaman Molino Caído, que viene desde la calleja por encima de la Huerta del Medio y continua la caja hasta el Prado Molino. En el año 1920 ya no funcionaba”. “ Este es el molino que tenía alquilado el padre de D. Emeterio Félix García y en 1850 sufrió un accidente que narra en su Biografía del castellano de Oncala a causa de la cual perdió la vida su hermana”. 

Cárcavo molino de Oncala.

Los tiempos han cambiado y una nueva posibilidad para la molienda se ofrece. Es el molinero quien con sus caballerías va a recoger el grano, lo muele en su molino y lleva la harina a la casa. La maquila es mayor, pero es una buena solución sobre todo para los pueblos merineros, donde en invierno, apenas quedan, mujeres, mayores y niños. Es la década de los cincuenta, Cristóbal Calvo es el molinero, que a lomos de sus caballos, “Moro” y “Alegre”, reparte las sacas de harina en Oncala, El Collado, San Pedro Manrique o San Andrés de San Pedro. 


Molino de El Collado:

El edificio en la actualidad se encuentra en ruinas y cubierto de vegetación. El último molinero fue Teógenes Calvo Izquierdo. 

En 1909 Manuel Blasco nos dice en su Nomenclátor, que tiene "El Collado un molino harinero que funciona por temporadas".

Este es el anuncio que aparecía publicado en los periódicos sorianos de diciembre de 1930. “Molino.- Se arrienda o se vende uno en el pueblo de El Collado, con dos molares, limpio y cernido. Dirigirse a Restituto Espuelas, en el Collado (Soria) o a Benigno Espuelas, en San Andrés de San Pedro”.

Eran finales de los cuarenta y el molino allí estaba. Una compra, un proyecto y la ilusión. Sangre molinera de San Pedro Manrique, Teógenes Calvo “el Chato” (su hermano Cristóbal poseía otro molino en San Pedro Manrique) y sangre de Castilfrío, Anastasia Cabezón. Lo arreglaron, hicieron nueva casa-vivienda, en él vieron y allí nació nueva vida. 

A comienzos de la década de los sesenta se trasladan, misma profesión pero en otra ciudad, Andújar. El molino se vendió, nuevo propietario, Irineo Fernández de la vecina Oncala, pero ya no volvió a moler. El tejado se desmontó, la ruina llegó, entre los escombros no se ven tejas.


Molinos en San Pedro Manrique:

Según el Nomenclátor de Manuel Blasco Jiménez. Año 1909. "Tiene dos fábricas de hilado de lanas con el privilegio de colonias determinado en la ley de 3 de julio de 1868 e impulsadas por el río Linares que baña la villa y presta movimiento a cinco molinos harineros".

Nos habla Manuel Blasco de la existencia de dos fábricas de hilado y lanas.

.- Año de 1895. “Se arrienda un magnifico local en San Pedro Manrique para fabricación de Paños o Harinas con abundante agua todo el año; para informarse en el mismo pueblo a Salustiano Hornillos”. (Salustiano Hornillos de León fue maestro de San Pedro Manrique durante muchos años, hasta su destino en 1911 a El Burgo de Osma).

.- Año de 1904. “Se arrienda con o sin parroquia, una fábrica de hilados y tejidos de lana, en San Pedro Manrique. Para más pormenores, dirigirse a la señora viuda de G. Guillén, residente en dicho pueblo”. (Gregorio Guillen y Sánchez natural de Yanguas casado con Irene Sánchez Malo y Oñate, natural de San Pedro Manrique).  


Con anterioridad ya existieron fábricas movidas por las aguas del Linares. 

.- En el Boletín Oficial de la provincia de Soria de 1868. Anuncios particulares. “D. Bartolomé Ponce, natural de Tarrasa, Cataluña, ha establecido en la villa de San Pedro Manrique, provincia de Soria, una fábrica de paños, impulsada por las aguas del río Linares, y con todos los adelantos de la época; procurando satisfacer los deseos de todo el que honre su establecimiento, tanto en la clase de género como en su equidad. Además el que quiera fabricar paños, tejer, batanar, tintar, hacer hilados de lana, etc., por su cuenta, y para usos domésticos, será servido con puntualidad, esmero y economía”.

.- En el año 1871. “D. Cenón Alfaro ha establecido en la villa de San Pedro Manrique, pueblo de su naturaleza, provincia de Soria, una fábrica de batanear paños, impulsada por las aguas del río Linares, y montada con todos los artefactos y últimos adelantos de la época; procurando dejar satisfechos los deseos de los que honren su establecimiento tanto con la equidad como con la bondad de género, añadiendo a esto la circunstancia inapreciable de la brevedad, puesto que en el espacio de cuatro horas abatana 60 varas, o sean 15 varas por hora, según tendrán lugar de experimentar los favorecedores, a los que se les servirá con puntualidad, esmero y economía”. El 16 de febrero de 1882 se declaró un violento incendio en esta fábrica, habiendo sido pasto de las llamas todos los géneros que encerraba el establecimiento, que era lo que constituía su fortuna. No ocurrieron desgracias personales. (Cenón Alfaro Carrascosa fue alcalde de la villa).


Hablaré ahora de los molinos harineros siguiendo el cauce del Linares. 

1º.- La fabrica o molino de "los Aragonés" o del Sr. Rebote.

Se encuentra en la parte baja del pueblo, el edificio actualmente está en buen estado de conservación.

Es conocido como el molino del "tío Rebote" o molino de "los Aragón", su titular fue Faustino Aragón Bachiller, siendo posteriormente su dueño el "tío Mateo", Mateo Garrido. 

Es molino panadería más reciente, una cartelera indicaba su uso y propietario: “FABRICA DE HARINAS FAUSTINO ARAGON”. 

En el avisador numantino de 3 de septiembre de 1924, aparece un anuncio de la venta de este molino, llamado de los Aragonés, próximo al mercado, salto de 12 metros, 2 parejas francesas con su correspondiente cernido, tiene además una panadería mecánica bien acreditada y dispone de un motor de gas pobre de 15 caballos. Se vende por retirarse su dueño del negocio, propietario Faustino Aragón.

En un portal inmobiliario podemos leer: venta molino en San Pedro Manrique, diferentes estancias, cinco habitaciones, cocina dividida en dos partes, baño; disponible de cuatro plantas: dos donde se encuentran las estancias, un desván diáfano y sótano, además patio y diversos anexos.

Octubre 2023.

2º.- Molino del "tío Sastre de Arriba".

Es el primer molino a la salida del pueblo, se accede cruzando un puente de piedra, ya que se encuentra en la margen derecha del río. Lo construyó Narciso Calvo (tío Sastre). 

Molino, puente y huertas, hoy cuidadas. 


Interesantes son los puentes existentes para cruzar el río; puentes para acceder a los molinos y otros para comunicarse entre pueblos o con la villa. Hay de piedra, antiguos y más modernos, de cemento y también los hubo de madera.

Cómo ejemplo dos fotos. Una del existente para acceder al molino del "tío Sastre", que fue encofrado por Vicente Zamora y construido por el tío Sastre. Y otra, del romano para algunos, en el camino de San Pedro a Acrijos, donde se encuentra el molino del "tío Mateo". 

En próximas entradas continuaremos el camino.