Placas de militares sorianos fallecidos en la guerra de África.

Recorriendo los pueblos de la provincia de Soria algunas veces, en los lugares de la fe católica, se ven unas placas. No me refiero a las placas de la guerra civil, que también las hay. Caídos por Dios y por la patria. ¡Presentes!. José Antonio Primo de Rivera y los nombres de un bando, en una guerra entre hermanos. Hablo de otras lápidas, que solo las podemos ver en la provincia de Soria. Letras que son nombres, recuerdo de la muerte. Muertes de jóvenes de la provincia, la mayoría soldados, en otra  guerra. Apenas quince años antes, en la Guerra del Rif o Segunda Guerra de Marruecos, años de la segunda década del siglo pasado.
Letras en rojo en los frontones: “Vivan los Quintos”, quizás los de 1919, 1920, 1921 ó 1922, en su momento uno de cada cinco, ahora todos sorteables. Poderoso caballero, “Soldados de cuota” con tiempo reducido de estancia y eligiendo unidad, “soldados de reemplazo obligatorio”. Ese año cumplieron los 19, se inscribieron en el ayuntamiento de nacimiento y “aptos para el servicio”. “Sorteo de reclutas”, suerte esquiva en el destino, África: Larache, Melilla o Ceuta, e incorporación año siguiente de entrar en la caja de reclutas. Una frase lapidaria: “Cuando vayas a la mili te harás un hombre”, pero lágrimas en el que se va y lágrimas del que se queda. Reclutas con instrucción básica acelerada y a destino definitivo. Anónimos y humildes soldados, carne de cañón. Coplas en la memoria colectiva del pueblo, “Melilla ya no es Melilla/ Melilla es un matadero/ donde van los españoles/a morir como corderos”.
En el año de 1921 Abd-el Krim, político y líder militar rifeño, ataca las líneas defensivas españolas. Igueriben se encuentra sitiado, el general Silvestre sale de Melilla con el grueso del ejército para ayudarles. Igueriben cae entre el 21 y 22 de julio y Silvestre se acuartela en el campamento de Annual. El 22 de julio se retira a posiciones con mejor defensa. Marcha dirección Melilla, pero los rifeños entraron en el campamento y asesinaron a los españoles que encontraron a su paso, más de 10.000 muertos. Es el “Desastre de Annual”. Le sigue tiempos de guerra. Hasta que llegó el año de 1925 en que, tras el Desembarco de Alhucemas y con la ayuda francesa, se ponía fin de la guerra de Marruecos. Obteniendo la pacificación definitiva y restituyendo la autoridad española en el Protectorado. El 12 de julio de 1927 Orden del Día del General Sanjurjo; “Se ha dado fin a la campaña de Marruercos”. 
Soldados muertos, soldados desaparecidos, soldados prisioneros y soldados en hospitales: heridos en campaña o enfermos, principalmente de paludismo. Correspondencia con tristes noticias de las tierras del Protectorado. 
En agosto de 1921, el Gobernador civil de Soria convoca a las representaciones oficiales y sociales de la capital a fin de constituir la Junta Patriótica Provincial, el objetivo reunir recursos con destino a los soldados de la provincia, que luchan en África. Se constituye la Junta, comisión ejecutiva y subcomisiones. La Comisión ejecutiva celebrará sesión los sábados, con el número de vocales que concurran, siendo válidas las decisiones que se adopten aun cuando no concurran la mayoría de los miembros de la institución. De todos los donativos que se reciban, se dará una nota general a los periódicos locales para su publicación por semanas o cuando la junta lo estime oportuno.
Se partía de la experiencia de la Junta anterior, formada tras la Guerra de Melilla de 1909, con la derrota militar de las tropas españolas en las vaguadas del Monte Gurugú y el desastre del Barranco del Lobo. Reales de los pudientes a las arcas del Estado, de las clases altas y adineradas para no ir a la guerra: “Redención a metálico o Sustitución”. En febrero de 1911 se da por terminada la ya larga gestión de la Junta Patriótica provincial  y  se acuerda su disolución. La Junta acordó también, que el remanente de fondos se invierta en valores de la Deuda perpetua interior al 4 por ciento. Dicho capital se depositará en el Banco de España a nombre de la Excma. Diputación Provincial de Soria, para que sirva de primera partida, si llegara el caso de abrir nueva suscripción con motivo de guerra y con destino a soldados hijos de esta provincia. Y llegó. Los intereses que devenguen los citados valores, se destinarán anualmente y en las fechas que designe la Corporación Provincial,  a premiar el trabajo y la abnegación, ejercidos por hijos de Soria y su provincia, de ambos sexos, en dos premios de igual cantidad.
Propaganda y beneficencia. Interiorización del problema en el pueblo e implicación social en la causa. Agasajo a los mozos en su partida, aguinaldo del soldado, madrinas de guerra, mantas en la estación de Torralba, la Cruz Roja y su junta de Damas,.....
Para aumentar la recaudación de la suscripción abierta para socorrer a nuestros soldados en África: donativos de los Ayuntamientos y vecinos de los pueblos, donativos de los pudientes, donativos recogidos en fiestas patronales, veladas de teatro, tómbola, proyecciones de cine, una corrida patriótica en San Saturio, concierto musical ejecutado por la banda militar, donativo de la Sociedad de Zapateros de Soria, donativo del Circulo Amistad,…... La Entidad soriano aragonesa ha organizado a cargo del cuadro artístico de Numancia una velada teatral, los beneficios para la Junta Patriótica.
Y sangre joven, roja sangre de soldados pobres en las arenas africanas. 
Foto Marcos García Barranco.
Socorros para los repatriados, bien heridos o enfermos, la Junta Patriótica exclusivamente socorre a los soldados y a las familias de los mismos que acreditan disponer de humildes recursos económicos. Circular firmada por el Gobernador-Presidente. Luis Posada Llera. “A todos los señores alcaldes de esta provincia, rogándoles como amigo y ordenándolas como autoridad, que tan pronto tengan conocimiento de haber llegado a las respectivas demarcaciones municipales un repatriado de África, herido o enfermo, y de familia pobre, lo ponga en mi conocimiento, con los datos referentes a su filiación militar y acompañando certificación médica del estado de su salud e informe de pobreza, suscrito por los señores Alcalde, párroco, y Juez municipal, todo ello en papel común simple, sin reintegro alguno". Donativo de 25 pesetas y pensión diaria de 1, 50 hasta que termine la licencia para restablecerse de enfermedades o o heridas.
Socorros para desaparecidos o fallecidos, "igualmente me lo participarán para ponerlo a su vez en conocimiento de la Junta, con el documento oficial o privado en que conste la noticia del fallecimiento o desaparición, si no fuera posible, en caso de muerte la certificación de defunción, e informando igualmente respecto a la pobreza de los padres, abuelos o parientes en cuya compañía viviera el fallecido".
Para los desaparecidos, socorro de 125 pesetas a los soldados desaparecidos y que se les supone muertos. A propuesta de don Luis Posada, y en consonancia con la real orden del ministerio de Gracia y Justicia de 24 de febrero de 1923 último, en la que se dicta, que a los desaparecidos de la campaña, cuando los tristes acontecimientos de Julio de 1921, se les dé ya como fallecidos en las inscripciones del registro civil, cuya solicitud puede hacerse a petición de cualquier interesado, se pueda por esta Junta con la aprobación correspondiente, entregar la otra mitad de las 250 pesetas acordadas, teniendo ya percibidas cada familia de soldado desaparecido las 125 primeras.
Para los fallecidos propone el Sr. Presidente, que en iguales condiciones que se otorgaron donativos a las familias de los soldados muertos en la campaña de 1909, se concedan en la ocasión presente a los padres, madres o familiares ascendientes, en cuya compañía hubieran vivido, los que han sacrificado su vida por la Patria. Se determinarán exactamente las condiciones necesarias para recibir el donativo, que será de 250 pesetas. Exige la Junta, naturalmente, testigos veraces, oficiales o particulares, que confirmen la muerte de los malogrados soldados sorianos, absteniéndose de tributar homenajes fúnebres a los individuos que figuran como desaparecidos hasta que no se modifique esta clasificación por medio de datos irrecusables.
Foto Marcos García Barranco.
En la provincia de Soria, en la sesión de 28 de enero de 1922, la Junta Provincial de Socorros, acuerda por unanimidad y la llevará a la práctica enseguida, una proposición digna de loa. Es digna de alabanza, y así se la estimó la Junta, como la estimarán los buenos ciudadanos, la proposición del vocal de la Patriótica, M. Raoul Otlet. dice que por cuenta de la Junta Patriótica debe adquirirse una gran placa con el nombre de cada soldado soriano muerto en campaña, para que en las iglesias de sus respectivos pueblos sean colocadas y sirvan de perpetuo recuerdo. Las placas llevarán además la fecha de fallecimiento de cada soldado y cuantos detalles se consideren necesarios. Con este motivo, en los respectivos pueblos se celebrarán los actos que sus ayuntamientos estimen, el día de la colocación de las lápidas.
No establece diferencias sociales, ni nivel económico, para enaltecer los méritos de los que cayeron en el campo de batalla, conmemorando su sacrificio por medio de lápidas que se fijarán en los templos. 
Las primeras lápidas. En junio de 1922 a petición de la Junta , el Ilmo. Sr. Obispo de Osma no ve inconveniente para que en las iglesias de su diócesis sean colocadas las placas de los soldados muertos en campaña, en igual sentido se pronuncian los obispos de Calahorra y Tarazona. También ve con simpatía y recomendará a los párrocos, el acuerdo de la Junta, de celebrar con un funeral el primer aniversario por los muertos de cuando el desastre de julio. Gestiones para que se celebren en todos los pueblos de la provincia, misas de funeral por los soldados muertos en campaña, deseando que la fecha coincida con la de los sucesos de julio, del año anterior y con la colocación de las placas.
Luego más muertes de soldados y nuevas placas en sus iglesias. 
Foto Marcos García Barranco.
Distintas palabras para un mismo hecho, la muerte. “Murió por la patria en la campaña de África”. “Muerto heroicamente por la patria en la campaña de África”. “Muerto gloriosamente por la patria en la campaña de África”. Otros héroes, soldados laureados, y alguna placa en la calle de su pueblo.
Foto Marcos García Barranco.
A veces entre las ruinas de iglesias caídas, en las paredes de los cementerios, en ocasiones en los muros exteriores e interiores de las iglesias, y otras desaparecidas o quizás expoliadas, placas-lápidas de homenaje en el recuerdo.

7 comentarios:

  1. Extraordinario documento historico de tiempos no tan lejanos,que todos debemos conocer.Te felicito,Adolfo

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    1. Se agradece y más viniendo de alguien que conoce el tema y las arenas. Saludos.

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  2. Que interesante tu artículo sobre las placas militares. me ha encantado.

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    1. Muchas gracias por tu palabras, te puedo comentar que a María Calleja Romero, madre del soldado natural de Villar de Maya, Eustaquio Lozano Calleja, desaparecido en el Monte Arruit, se le concedió un socorro de 125 pesetas.

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  3. que curioso y que bien documentado estas. este tema de los jóvenes sorianos que tuvieron que salir de su tierra para ir a la guerra da para mucho. habrá una segunda parte?

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    1. Posiblemente si haré otra entrada. Como dices, es un tema muy amplio y para mi interesante. Lápidas únicamente en las iglesias de la provincia de Soria y la idea de hacerlo partió de un belga de nacimiento. Placas en el olvido.

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  4. Cándido, pues bravo por este belga y por ti, ya no están en el olvido.

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