"El indiano me hablaba de Veracruz, más yo escuchaba al campesino que discutía con el mayoral sobre un crimen reciente. En los pinares de Duruelo, una joven vaquera había aparecido cosida a puñaladas y violada después de muerta. El campesino acusaba a un rico ganadero de Valdeavellano, preso por indicios en la cárcel de Soria, como autor indudable de tan bárbara fechoría, y desconfiaba de la justicia porque la víctima era pobre. En las pequeñas ciudades, las gentes se apasionan del juego y de la política, como en las grandes, del arte y de la pornografía -ocios de mercaderes-, pero en los campos sólo interesan las labores que reclaman la tierra y los crímenes de los hombres". La tierra de Alvargonzález, Antonio Machado. (1). 


39.- Pueblo de Duruelo.

En esta entrada hablaré de unas cruces que conmemoran y recuerdan un luctuoso acontecimiento que se produjo en el término de Duruelo de la Sierra, a tres kilómetros del mismo, en su pinar, junto a la carretera y en el lugar denominado <Umbría> frente a la vuelta de las “Poyatas”. 

Era el 18 de julio de 1910, Santa Marina la patrona del pueblo, fiesta en la ermita y baile en la plaza. Ese día fue cuando se cometió el crimen. El homicidio y profanación del cadáver de Gregoria de Miguel Ruiz, de 22 años. 

Ermita de Santa Marina. Duruelo.

Había salido Gregoria sobre las dos y media, hacia la Raya de Regumiel, a buscar unas vacas extraviadas de su hermano Guillermo; le acompañaba su sobrina Ana de Miguel, de 9 años de edad. 

Regresaban al pueblo después de haber cumplido en parte su cometido, pues habían localizado algunas de ellas. Sobre las cinco se montaron en una carreta que conducían dos vecinos de Hontoria del Pinar. En el sitio llamado <Cueva de las Poyatas> oyó Gregoria el sonido de esquilas, posiblemente fueran del ganado que le faltaba. Se apeó para comprobarlo, mientras que su sobrina continuó, con los conductores de la carreta, su viaje hasta Duruelo.

María en vista de que no llegaba su hermana Gregoria salió en su búsqueda, dando voces que resultaron infructuosas. Regresó y se lo comentó a sus hermanos y al novio de la difunta, familiares y vecinos salieron al campo, sin localizarla. Las campanas tocaron <a perdidos>, sin resultado.  

Noche negra, negra noche. Fue encontrada al día siguiente, sobre las seis de la mañana, por el chico Marcelino Bartolomé, el cadáver estaba en una zanja, boca abajo y cruzados los brazos, su cuerpo cubierto con brezos. 

El juez municipal de Duruelo ordenó el levantamiento del cadáver, que fue llevado al depósito Judicial. Se le practicó la autopsia y al día siguiente se procedió a enterrar el cadáver. 

Al cuerpo le infirieron con arma blanca, numerosas heridas en diversas partes, entre ellas una grave en la axila derecha y otra en el mismo lado y parte anterior del cuello que seccionó el paquete vascular y fue causa inmediata de la muerte de la Gregoria, la cual se oponía a realizar el acto carnal que se pretendía. 

El único detenido fue Juan José Jiménez de la Ceña de 21 años, tratante de ganado, y natural de Sotillo del Rincón. Era hijo de Miguel Jiménez uno de los tres hermanos conocidos con el sobrenombre de los <Balbinos>. Se personó a la Guardia Civil el día 20 de julio de 1910 y por auto del Sr. Juez de Instrucción se decretó su procesamiento y encarcelación.

En el campo santo de Duruelo, flores de homenaje, y una cruz se colocó: <Aquí yacen los restos mortales de una mujer virtuosa y mártir>. Gregoria era huérfana, con cuatro hermanos: Jesús, Juan, Guillermo y María. Otras cruces de recuerdo se pondrían por los suyos.    



Sin entrar en el desarrollo del proceso judicial, ni en la prueba testifical, la pericial, ni la documental, por exceder del contenido de esta entrada, fue un crimen que conmocionó a la provincia.

Hubo una división desde el principio de la opinión pública en dos bandos irreconciliables. O del lado o en contra del procesado. (2).

El papel de la prensa. En los periódicos locales de “La Verdad” con el republicano Benito Artigas Arpón y “El Ideal Numantino” a través del Abad Santiago Gómez Santacruz mantuvieron una acalorada polémica sobre el proceso, la justicia, y la culpabilidad e inocencia del procesado. La visualización del poder y la inmediatez culmina con la publicación de ambos libros, en el año 1911 y antes de la sentencia del juicio, por los anteriores protagonistas. (3).

 

.- Corría el mes de mayo de 1911, el sumario avanzaba en secreto, en el lugar del suceso una cruz, en un pino, da fe de la tragedia. Una inscripción grabada en ella, para que el viajero en esta generación y las futuras, recuerde el vandálico crimen. Dice así: “El 18 de julio de 1910 murió en defensa de su honra la mártir Gregoria de Miguel. Rogad a Dios por ella y odiad el crimen”. 

El tiempo pasa, pero el recuerdo perdura. El pino creció, se fueron borrando las letras grabadas en negro sobre la cruz y se perdieron los brazos. Allí es donde aparecía grabado el nombre la mártir: Gregoria de Miguel. 

El tiempo pasa, pero el recuerdo perdura. El pino fue necesario talarlo, cuando se hizo la carretera nueva. Sangre de la sangre, los familiares lo recogieron, trataron la madera y con respeto lo guardaron.  

El tiempo pasa, transmisión oral entre los suyos y el recuerdo perdura. En el año 2010, centenario del asesinato; el día 18 de julio, día de su muerte; onomástica de Santa Marina, la pureza y el triunfo sobre la muerte; los familiares, sangre de la sangre, honran su memoria. Es la fiesta en el pueblo, celebraron misa por el eterno descanso de su alma y colocaron sobre la roca, al lado de donde se produjo su muerte, un pequeño túmulo. 

Un monumento donde quedan resguardados, de las inclemencias meteorológicas, los restos de la cruz inicial. Se encuentra a mano derecha de la carretera CL-117, desde Duruelo de la Sierra a Regumiel de la Sierra, después de la recta y al bajar al Valle.



El juicio oral se celebró los días 12 y 13 de octubre de 1911, el veredicto del Jurado, formado por doce hombres, declaró la inculpabilidad de Juan José Jiménez de la Ceña en los hechos que se le imputaban, haber dado muerte a Gregoria de Miguel Ruiz. (4).

El día 14 se dictó sentencia, fue en consonancia con el veredicto de los jurados, decretando la libre absolución de Juan José Jiménez como presunto autor de la muerte de Gregoria de Miguel, declarando de oficio las costas y ordenando que Juan José Jiménez fuera puesto inmediatamente en libertad, esa misma noche del sábado 14 abandonó la cárcel. 

Se presentó recurso de casación de sentencia por el letrado de la familia.


Delitos sin castigo, asesinato y violación, crimen impune, y él o los responsables sin identificar. 


  

.- En octubre de 1911 y después de haberse celebrado el juicio, el periódico La Verdad nos informa de una segunda cruz: En la piedra a cuyo pie fue víctima de un crimen Gregoria de Miguel se colocará un día de estos una hermosa cruz de madera, donada por D. José S. Balduque. Mide 5 metros de altura, por dos los brazos.

En el anverso se lee: <El 18 de julio de 1910 fue vilmente asesinada Gregoria de Miguel Ruiz, por defender su honra al pie y detrás de la peña que sustenta esta Cruz. Dedicarle una oración que siempre llega a Dios.- D. E. P.> En el reverso : <Le dedica este recuerdo D. J. S. Balduque, médico de Duruelo. Año 1911.> A un lado del pie: <La hizo Juan Cruz Asenjo.>  

Los descendientes de la Comarca de Pinares –Burgos y Soria-, de mayor edad, quizás podrán aportar noticias sobre esta segunda cruz, información que yo desconozco.



(1) Antonio Machado realizó una excursión a Pinares y las Lagunas de Urbión, en octubre de 1910, menos de tres meses después del crimen, viaje que inspiró parte del texto en prosa de La Tierra de Alvargonzález. 


(2)  El Noticiero de Soria. 27 de julio de 1910. Se hallan hoy en Soria numerosas Comisiones de los pueblos de Sotillo del Rincón, Aldehuela del Rincón y Villar del Ala, portando un escrito que lo suscriben más de cuatrocientas firmas, los cuales abonan por la intachable conducta del detenido y de la inocencia de este. Los cuatrocientos vecinos se ofrecen además con sus bienes y personas a responder de la libertad provisional del detenido.

La Verdad 16 de agosto de 1910. Exposición al Juzgado de Soria. <Como muestra de incondicional adhesión a la rectitud de V. I. en la cuestión que motiva este escrito; y de protesta enérgica para todos los que de algún modo hayan intentado o intenten cohibir la acción de la Justicia y desorientar la opinión pública con sus erróneas informaciones> Firmas de ciento treinta y un vecinos de Duruelo. Desacuerdo con las publicaciones principalmente de Ideal Numantino y Avisador Numantino. La información publicada por la Verdad, cuyo director señor Artigas, nos parece la más verosímil. Duruelo 4 de agosto de 1910. 


(3) El libro de Duruelo, Soria, Imprenta Fermín Jodra, de Benito Artigas Arpón y posteriormente se publicó: El crimen de Duruelo y el proceso seguido contra J. José Jiménez. Relación documentada de los hechos y refutación de las falsedades que la ignorancia o la mala fe, han acumulado contra el detenido, por un amante de la justicia. Soria. Imprenta de Marcelo Reglero Pérez.


(4) El Veredicto del Jurado. Respuesta a las cinco preguntas que les fueron formuladas:

1ª Juan Jiménez de la Ceña, ¿es culpable de haber dado muerte a la joven de 22 años de edad, Gregoria de Miguel, cuyo hecho tuvo lugar en la tarde del 18 de julio de 1910 en el término de Duruelo, ... , habiéndole inferido con arma blanca, numerosas heridas en diversas partes del cuerpo, ..., la cual se oponía a realizar el acto carnal que aquel pretendía? NO.

2ªJuan José ¿es culpable de haber satisfecho sus deseos lúbricos consumando el coito con el cuerpo de Gregoria de Miguel una vez muerta esta? NO.

3ª ¿Ocurrió que el Juan José, consumó el coito con la joven Gregoria de Miguel antes de su muerte obligándola a ello mediante la agresión que en ella ejerció? NO.

4ª La Gregoria de Miguel, ¿Pudo defenderse dada su edad, complexión y circunstancias de no llevar armas, de la agresión de que fue objeto por parte de Juan José? NO.

5ª El lugar donde se realizaron los hechos a que las preguntas anteriores hacen referencia ¿era solitario y distante varios kilómetros de los pueblos más próximos? SI.






En esta nueva entrada continuaré mostrando más lápidas o cruces que conmemoran luctuosos acontecimientos. 


36.- Pueblo de Berlanga de Duero

Sobre la roca, cerca del antiguo lavadero y la margen izquierda del río Escalote, en la ladera trasera del castillo de Berlanga de Duero, se grabó una cruz latina. 

Conmemoraba un triste acontecimiento que se produjo el 24 de agosto de 1935. Varios niños estaban en el “Cerro del Castillo”, uno de ellos llamado Julián Lozano Rello, de nueve años, al ir a coger una mata de té silvestre, resbaló cayendo al fondo del precipicio, desde una altura de más de treinta metros.  

Cruz labrada en piedra.

El cuerpo del infortunado Julián, hijo de Wescenlado (herrero del pueblo) y Máxima, golpeando sobre las rocas fue a caer al paseo de la Hoz. Las vecinas Juana R. y Julia O. que casualmente pasaban por el lugar del suceso y otras mujeres que se encontraban lavando, acudieron y comprobaron que había muerto instantáneamente. 


37.- Cruz e inscripción sobre losa en término de San Andrés de San Pedro.

La curiosa lápida se encontraba en el paraje de Los Corrales en el "Hoyo del Puerto", límite entre los pueblos de Oncala y San Andrés de San Pedro. Ubicación cerca del "Hoyo San Miguel", en la sierra del mismo nombre, allí donde existió un castro y posteriormente una ermita: la ermita de San Miguel. 

Fue utilizada junto con otras piedras, para construir un puesto de caza a la espera de palomas migratorias. 

Tiene grabada la losa: una cruz latina, la inscripción en letras y el año. 

"AQUÍ MU/RIO UNA MU/GER RUE/GUEN A DIOS POR/ELLA./A 1731".

En la actualidad se encuentra formando parte del suelo empedrado, a la entrada de una casa en Tierras Altas. Desconozco la causa de la muerte y los datos de la fallecida.


38.- Pueblo de Oncala.

La cruz se encuentra cerca de la cima del puerto de Oncala, en el lado izquierdo de la carretera SO-615, que discurre desde Garray hasta Yanguas, una vez superado el puerto.

En el paraje denominado "El Mirón" no muy lejos de la cima “Rozo de los Lobos”, sierra merinera en otros tiempos y ahora aerogeneradores productores de energía. 

Conmemora la muerte que le sobrevino al joven pastor llamado Melitón Muñoz las Heras, en la “Pieza del Rayo”, un veinticinco de julio de mil novecientos cincuenta y seis.

El fallecimiento, por enfermedad, un día de Santiago Apóstol, a la edad de veintiséis años, se produjo mientras vigilaba por la noche el rebaño recogido en la red.

La cruz levantada en el lugar donde se produjo la defunción está realizada en hormigón y reposa sobre un montículo de piedras del lugar recogidas con cemento. El autor S. las Heras la realizó como tributo y para perpetuar la memoria de su sobrino soltero. 

Aparecen grabadas las iniciales “M.” y “M.” una en cada brazo e inclinado en la cúspide la palabra “INRI” (Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos). 




En esta nueva entrada continuaré mostrando más lápidas-cruces que conmemoran luctuosos acontecimientos.



35.- La cruz de Casas de Villaseca, termino de Benamira (Soria).

Una escuadrilla francesa, formada por tres aparatos, habían proyectado un viaje desde Pau en el sudoeste de Francia, con destino final en el aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid.

El capitán Martínez de Baños, había sido designado, el 28 de octubre de 1919, para preparar en Alfaro (Logroño) un campo de aterrizaje y recibir en el mismo a la escuadrilla francesa.

Los franceses aterrizaron el día quince de noviembre sin novedad, para descansar y aprovisionarse de lo necesario.

Al día siguiente despegaron los aparatos para realizar la última etapa, el capitán Martinez montó como pasajero en el Farman F-50, donde iba el piloto M. Augostini y tres mecánicos.

Los tres aparatos despegaron, dos de ellos llegaron a su destino sin novedad, mientras que el tercero nunca llegó.


Era un dieciséis de noviembre de mil novecientos diecinueve, ese día se produjo un trágico accidente de aviación, el lugar de la desgracia a unos tres Kilómetros de las Casas de Villaseca en el término de Benamira. 

Un aeroplano Farman-50 se estrelló contra el suelo falleciendo toda su tripulación, cinco personas perdieron la vida, de rojo se tiñó el páramo castellano.  

Allí, en el emplazamiento donde se produjo el accidente, en 1929 coincidiendo con en el décimo aniversario de la tragedia, Aviación Militar costeó el monumento-cruz que homenajeaba a los que perdieron la vida. 

Se levanta sobre una base redonda y en el pedestal una cartelera que mira al caserío, una cruz y letras, incisas, que recuerdan los nombres de los fallecidos y la fecha en que ocurrió el suceso. 

A LA MEMORIA DE LOS AVIADORES FRANCESES: AGOSTINI, RESCHES, CONDONNEAU, VALLETS Y DEL AVIADOR ESPAÑOL CAPITÁN D. ANGEL MARTINEZ/BAÑOS, ...” 

Francisco Javier Patriote Agostini
Henri Resches

Jorge Condonnneau

Marceau Vallets

      

Ángel Martínez de Baños

Fotos de la Revista Aeroplano año 2004. Nº 22.


Transcribo unos párrafos del extenso artículo publicado en el avisador numantino, en noviembre de 1919, por Nemesio García, testigo presencial del accidente. El título: La catástrofe de aviación. Gloria a los héroes y loor a Benamira.

Eran las once y diez minutos de la mañana del dieciséis de noviembre cuando el aeroplano <Farman> num. 50, con insignia francesa, cayó desde unos 20 a 30 metros de altura, siendo de suponer que iba con averías, por cuanto momentos antes de caer dio algunas vueltas alrededor del terreno en que descendió.

Las varias personas que observaban los movimientos del aeroplano acudieron en los mismos instantes de la caída, e inmediatamente todos los vecinos del caserío. Uno marchó a Benamira y a los pocos momentos no quedaba un solo individuo en el pueblo que ni acudiera a prestar los servicios necesarios que estuvieran a su alcance.

Desgraciadamente, ..., pues si bien dos de ellos daban señales de vivir, las precauciones tomadas de envolverlos en buenas mantas y encender hogueras para ver de hacerles reaccionar con el calor, fueron inútiles, ya que a los pocos minutos expiraban".

"Pasados los primeros instantes dióse cuenta al Sr. Juez de Instrucción y demás autoridades y a pesar de la noche espantosa de frío, a la una de la mañana personóse el dignísimo y caballerosa Sr. Juez acompañado del forense D. Enrique de Mingo, el Secretario D. Anastasio Molinero y el personal a sus ordenes.

Allí, ante el espectáculo tristísimo que ofrecían los cinco cadáveres y la tétrica luz de los faroles y las llamas de las hogueras, encontrábanse todos los habitantes de Benamira y el casero de Villaseca. …"

"Reconocidos los cadáveres por el Sr. Juez, ..., se ordenó el traslado de las víctimas a una habitación que D. Aurelio Ibañez, Notario público, puso a disposición de la autoridad".

"Buscáronse los útiles necesarios y en hombros fueron trasladados los cadáveres y cuanto de más urgencia y preciso era recoger; mientras que unos vecinos quedaban custodiando el aparato, otros iban por leña, velaban otros los cadáveres y el resto ayudaba al Juzgado en las operaciones de identificación".


"Amaneció el día 17 y con sumo cuidado fueron trasladados los restos humanos a la Casa Consistorial de Benamira, quedando así constituida en improvisada capilla ardiente,..."

"A la caída de aquella tarde, llegó el Teniente coronel del cuerpo de aviación de Guadalajara, momentos después el Excmo. General Sr. Echagüe, jefe de aviación, Capitanes señores Ríos, Urzaiz, Mulero y otros, el Capitán y profesor de de aviación Sr. Romanet y personal de la embajada francesa.

Ante ellos y siempre con la presencia de los honrados habitantes de Benamira, rezóse un responso por el alma de aquellos que habían encontrado la muerte".


"El día 18 fueron transportados a Madrid los cadáveres en camiones automóviles acompañándolos una comisión de cinco vecinos de este pueblo -entre ellos el cronista- y otra comisión de Alfaro".


Diario de la Marina 1 de enero de 1920. Entierro de la victimas. Madrid 22.

"Colocados los féretros en cinco carrozas de cuatro caballos llenas de coronas,.... presidían el duelo por la familia del capitán Baños, su hermano; por el mecánico Condonneau, su padre; por las demás victimas francesas, el embajador, M. Alapetite, …"

"Comisiones de Alfaro y Benamira que han venido acompañando los cadáveres. La de Benamira la formaban Nemesio, Antonio e Hipolito García, Dionisio Peregrín y Eusebio Rata, a quienes el general Tovar dio gracias por sus humanitarios auxilios, en nombre del Gobierno".  

En esta entrada continuaré mostrando más lápidas-cruces, que rinden tributo a unas muertes no naturales. 

32.- Pueblo de Momblona. 

En el centro de su plaza Mayor, frente al juego de pelota y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, encontramos un crucero de piedra. El fuste o la totalidad del crucero conmemora la muerte en el año 1792, de Iván García.

El conjunto está formado por el basamento, con pedestal de tres gradas de piedra y sobre él, plinto y toro. El fuste es cilíndrico con una inscripción en cuatro líneas, aunque recubierta de líquenes podría poner: “AQUI MURIO IV/AN GARCIA DA/D S – ISABEL A/ÑO DE 1792”, así como una cruz patriarcal incisa. Coronándolo, una cruz en cuyo brazo horizontal (en lateral, anverso y reverso) se ha grabado: “TRASLADADA/ AÑO 1870”.   


Según Marta Plaza en su libro: Por los caminos de Soria. Cruces y cruceros. Antiguamente se situaba en el límite de la población, hasta que en 1870 se trasladó a su ubicación actual. Sufrió un accidente en 2003, siendo restaurada en el año 2004.


33.- Pueblo de Tardelcuende.

Cruz homenaje levantada dentro del pinar de Tardelcuende, en el lugar donde fue asesinada Juana Pérez Aragonés a manos de su marido Baltasar Aragonés Aldea, una tarde del 21 de julio de 1932. 

El parricidio se produjo en el monte denominado “Manadizo y San Gregorio”, que dista unos siete Kilómetros del pueblo, en la actualidad a ese paraje también se le conoce como el pino de la Juana, en su honor. 

Foto: Roberto Marina.

La cruz homenaje estaba tallada inicialmente en la corteza de un pino, pero por error fue talado por una empresa maderera. Los jóvenes del pueblo, ante esta situación y para que su recuerdo perdure, decidieron poner una cruz de madera en el lugar donde se encontraba el pino y tallar otra cruz en un pimpollo de pino. 

Foto: Roberto Marina. 

La cruz de madera fue colocada el 5 de octubre de 2019, lleva atornillada una cartelera que dice: “EN HOMENAJE A/JUANA PEREZ/FALLECIDA AQUI EN 1932” y bajo esas letras, un lazo morado. (Eliminación de la Violencia contra la Mujer). 


El día 9 de junio de 1933 da comienzo el juicio en la Audiencia Provincial de Soria. Baltasar Aragonés, dice tener 25 años, de oficio resinero y vecino de Tardelcuende. Según la pericial a cargo de los médicos Nieto, la Llana, Hinojar y Javierre se trata de un enfermo mental de tipo degenerativo. Los testigos unánimemente declaran que en el pueblo se le tiene por un loco y que está obsesionado con los celos.

El fiscal explica los hechos y la defensa los expone así: El procesado Baltasar Aragonés Aldea, que ha permanecido recluido en el Hospital provincial de Soria y en el Manicomio provincial de Valladolid desde el 20 de diciembre de 1929 hasta el 31 de julio de 1931, con el diagnóstico de “alcoholismo crónico en forma paranoica celosa”, se hallaba el 21 de julio de 1932, trabajando, en su oficio de resinero, en el monte llamado “Manadizo y San Gregorio” del pueblo de Tardelcuende. Le acompañaba su esposa Juana Pérez Aragonés, que le ayudaba … Hacia las siete de la tarde Baltasar, expoliado por los celos, acometió con el hacha de trabajo a su esposa causándole las lesiones que describe la autopsia y de las cuales murió en el acto. 

El veredicto declaró irresponsable al procesado y el Tribunal de Derecho dictó sentencia absolviendo y ordenando su reclusión en un Sanatorio Penitenciario, hasta que el mismo Tribunal ordene.  

Curiosamente en el Boletín Oficial de la Provincia de Soria de 19 de septiembre de 1934, aparece la Circular 291. El 15 de septiembre la Sra. Directora del hospital de esta capital, comunica haberse fugado de dicho establecimiento benéfico, el enfermo demente Baltasar Aragonés, del pueblo de Tardelcuende, ...


34.- Pueblo de Torreblacos

Era un 29 de junio del año 1903, un nublado se formó sobre el término municipal de Torreblacos. Chubascos, rayos, relámpagos y truenos comenzaron a producirse.

Dos hermanos de apellidos: “de Pablo Herrera” se encontraban en la dehesa boyal, estaban en los terrenos comunales donde pasta el ganado de labor. Se resguardan de la tormenta bajo uno de los árboles, cuando una chispa eléctrica cayó sobre él. La descarga alcanzó a Agustín produciéndole la muerte, mientras que, a Dámaso, el otro hermano, le causa lesiones en el lado izquierdo de su cuerpo.

Foto: Chemo Rodríguez.

En la corteza de la sabina donde se produjo la muerte, se gravó a punta de navaja y como recuerdo-homenaje el siguiente texto: “AGUSTÍN DE PABLO MURIÓ EL 29 DE GUNIO AÑO 1903”. 

El tiempo pasa y la vida continua, hace más de ciento veinte años de aquel suceso. Hoy la sabina es un hermoso ejemplar, mientras que las letras y los números se difuminan haciéndose casi ilegibles.