Pueblo de Vea. Vivencias, tradiciones y leyendas (II).

Vea, por fin te abandono,/con el presagio de que te estás muriendo./Ayer, un viento desagradable,/que no tenía nada que ver con la brisa,/barría tus calles, y helaba mis carnes,/que no tenían con quien compartir calor./Calles barridas por el viento frío, que me hace pensar como una preocupación más/la llegada del frío invierno, /demasiado,/demasiado espero para seguir aquí./Vea por fin te dejo,/como si todo estuviera escrito/en el destino, para que estuvieras sola”. (Libro de visitas. Más que brisa. Anónimo).


Esta vez había hecho el camino con sangre de su sangre, hacía muchos, muchos años que de allí había partido. Volvía otra vez al pueblo de sus raíces, presentía que ésta sería la última. La edad no perdona y el trayecto es largo, se decía. 

Durante el camino hablaba pausadamente y los suyos escuchaban en silencio. Beato o veato de nacimiento, orgulloso de su pueblo. Las imágenes y los recuerdos se agolpan en su mente. Tradición oral, usos y costumbres, canciones y refranes, fiestas, anécdotas y curiosidades de una juventud lejana. 

Habló de la Trinidad, la fiesta de primavera, con invitación por parte del ayuntamiento; del día del Corpus con zurracapote; de las “Machorras” la fiesta de los mozos, carne cocinada con el grano recogido; de días de carnaval; …

Habló de corrales para el ganado, de los de San Miguel, de Sansol (posiblemente antes fuera una ermita con advocación a la Virgen del Sol), del de Cullayo, del de Balbiano, ...

Acta general de recuento de ganados. Año 1935. Número de cabezas de ganado mular: 19, de ganado asnal: 20, de ganado lanar estante: 409 y de ganado cabrío: 200.

Corrales de San Miguel.

Habló de nombres y apodos; de la taberna y las viñas en la falda del castillo de Mamerto “el tío caracol”; del “piso”, los tres duros para una merienda de los mozos que se pagaban cuando había bodas; de la gallina que había que dar al cura por "bautizar y extender la partida”, … 

Habló, se sintió escuchado y revivió.


Cruzó el río por donde antes hubo un puente de madera, remangándose los pantalones y quitándose calcetines y zapatillas.

Puentes que unían, de madera o de piedra, para cruzar el Linares y los arroyos que a él desaguan. Puentes de los que en algunos casos sólo quedan los apoyos y otros se van degradando y se hundirán por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento. 

Puente Lavadero.

Puente Ermita-cementerio.

Puente corrales San Miguel.

Puente camino Peñazcuena,

En el año de 1874. Acuerdos del Ayuntamiento constitucional de Vea. En la sesión del 4 de enero de 1874 “Se acordó hacer un puente en el río que pasa por este pueblo y traviesa que llaman Mingarra, por ser de gran utilidad tanto para las personas como para toda clase de ganado”. El secretario, Juan las Heras. El alcalde, Manuel Hernández.

Apoyo puente Mingarra

Pasó luego sobre el canal inclinado que conducía el agua a la balsa del molino harinero.

Era el molino municipal titulado “El Puente”. En el catastro del Marqués de la Ensenada, realizado en diciembre de 1751, nos decía: “Que en el término de este lugar hay dos molinos harineros, que el bajero es propio del concejo y vecinos de él, y lo tiene arrendado Juan León Rojo, su vecino, …. y el otro que llaman el de la Media Legua es propio de Diego León, vecino de ese dicho lugar, quien se lo administra por sí, …".

Molino harinero que es sacado a pública subasta en 1860. Venta de bienes nacionales. Bienes de Corporaciones locales. Propios. Urbana, Menor cuantía. Partido de Ágreda. Ayuntamiento de Bea. "Molino de un solo molar, sito en el pueblo de Bea y paraje que llaman las huertas de Arriba, procede de sus propios y lo lleva en renta Anselmo del Poyo por la anual según el inventario de 237 reales. Tiene una superficie 41 metros cuadrados. El cárcavo, acequia, piedras, rodezno, canal y demás enseres de dicho artefacto se encuentran en buen estado de conservación. Tasado por los peritos en 6.577 reales. Siendo rematado el 24 de septiembre por 10.500 reales a Calixto Cuesta vecino de Palacio".

Molino que con dinero del pueblo, siempre esfuerzo del pueblo, retornó a la titularidad municipal. Fue casa y medio de vida de familias, y al final de sus días compatibilizó la función de moler de día y dar fluido eléctrico al pueblo por la noche.

Recuerdos de un pasado no tan lejano. Harina para hacer pan y salvado para los animales. Alimento también para cerdos de engorde, esperando su San Martín. Tiempos de estraperlo, de actividad por la noche en la penumbra. Temor a la Guardia Civil "con los guardias civiles no tengo trato porque tienen bigotes como los gatos" y a las multas de la fiscalía por ocultación, compra-venta, circulación y/o molturación de cereales.

Había acabado la molienda. No era necesario cambiar las muelas, solamente debía repasarlas para poder seguir moliendo. Tiempos y trabajo al molinero le esperan. Va retirando la tolva de madera y el tambor octogonal que recoge la harina. A la cabria, esa media luna de hierro que servía para mover las muelas, engancha la piedra volandera. La retira y voltea para mostrar su cara moliente. Con manos sabias que da la experiencia comienza a repicar, la solera y después la volandera. Maceta de pica, piquetilla y el pico. 

Vida que vive y vida que muere. "Mujer ahogada. Comunica la Guardia civil de San Pedro Manrique que ha sido encontrada ahogada en el cubo del Molino titulado <El Puente> término municipal de Vea, la vecina Julia Martínez Pastor de 38 años, casada. Se supone se trata de un suicidio". (Noticiero de Soria 11 de octubre de 1926).

Se recostó sobre la puerta entreabierta, que custodiaba las ruinas, sacó un pañuelo de tela y secó las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. 



Lentamente, apartando la maleza, siguió la senda que conduce a la fuente “del Molino”. Recordaba otras fuentes: la de “El Puerco”, también en el pueblo, con sus dos pilones bajos o la fuente “Merina” en el campo, a mitad de la ladera de Lado Frío.

Se detuvo frente a la puerta de la casa de la familia “Palacios León”. Se acordaba del libro de visitas que allí existió. 

Contenía mensajes de recuerdo, esperanza o desesperación de los descendientes y visitantes del lugar.



Escrito en el libro figuraba un deseo: "Primera reunión masiva de la Asociación de “Hijos de Vea y Peñazcurna”, alrededor de 150 personas. Esperemos que la próxima vez nos podamos acercar por la pista forestal y poder acondicionar algo más algunas casas. José Luis Palacios”.

La Asociación se había constituida en 2005 y se registró en 2006, siendo sus fines: 

- Restauración de Vea y Peñazcurna, en la actualidad pueblo deshabitado situado en el término de San Pedro Manrique (Soria).

- Lograr que Vea y Peñazcurna sean habitables. 

La historia del pueblo de Vea corre pareja a su agregado Peñazcurna, así como la del Molino de la Media Legua. 

La pista, otra vez la ansiada pista. Una injusticia consumada en el tiempo que llega hasta la actualidad. "Así mismo nos indican que, en muchos casos los propios alcaldes de los Ayuntamientos de estos poblados no quieren ofrecer o mejorar expectativas en unos núcleos en los que sería costoso llevar y mantener los servicios urbanos en igualdad de condiciones que en las localidades grandes".

En una hoja en blanco, durante una de las primeras visitas, él también había escrito un mensaje. Eran unas palabras de recuerdo ante el olvido, reproches ante el saqueo, lamentos ante la desidia, un grito ante tanto abandono por parte de las administraciones.


En silencio ascendió, ayudándose de su bastón, llegó hasta la era de pan trillar donde se detuvo. Recostándose sobre la pared de piedra seca, con su hueco para guardar la bebida en días soleados de trilla o en los ventosos, cuando se separaba el grano de la paja. Fijó la mirada en su iglesia, en Nuestra Señora de los Remedios. La espadaña huérfana resistía sobre el campanario arruinado, la techumbre caída desde hacía tiempo. 

Hubo una campana y un campanillo, la campana grande y la campana chica, que desaparecieron sin saber cómo. Tal vez camino de una fundición, de dueño avaro, o a una nueva parroquia. Yugo en el suelo y bronce fundido para obtener cobre y estaño o tal vez re-colocada, pues como dice un descendiente: la campana de la ermita del Hospital de Calahorra, tiene el mismo sonido de la de Vea.

Sacó el pañuelo de tela y se enjugó las lágrimas.

Las catorce dovelas del arco de medio punto, de la puerta para acceder a la iglesia, habían sido labradas y numeradas por el cantero. Unas piedras con números romanos para un lado, otras con caracteres arábigos para el otro, así no existiría duda en su colocación. Sobre el yeso aún  distinguió mensajes, unos antiguos que el tiempo va borrando y otros nuevos. 



El retablo mayor se va desmontando, en el pueblo ya nadie habita. Unas fotos previsoras se hacen, para luego poder volver a montarlo correctamente. Sobre tres mulos va cargado, en artolas o serones. Ascienden lentamente hasta Buimanco, para continuar su viaje en furgoneta, por la pista de Taniñe a Villarijo, hasta la villa de San Pedro Manrique. Movimiento en la cartilla de su parroquia por la venta. La furgoneta a tierras catalanas se lo lleva.  

Ya no se canta a la Virgen de Vea, que se encontraba en el retablo, mientras el campo florece.

Dulcísima Virgen/del cielo del cielo delicia/la flor que te ofrezco/ recibe propicia.

Benéfico hiere/lumini lumínico rayo/el sol que engalana/las flores de mayo.

Es el mes de María/es el mes de su amor/¡O familia querida! Cantemos con fervor”.

La pila bautismal, bajo las escaleras del coro estuvo. Una concha de bautizar también hubo, agua bendita en el sacramento para el inicio de la vida cristiana.  

Foto María José Moreno.
 

La nieve cubre los campos. La muerte no espera. La campana de la parroquia suena anunciándola. La tierra sagrada espera el cuerpo. Los caminos están infranqueables y el tránsito se hace imposible, ni con caballerías. Y el carpintero Cipriano Hernández está en San Pedro, tiene hechos casi tantos pequeños ataúdes blancos como marrones. La parroquia, como otras de tierras altas, tiene su ataúd comunal. Es de madera recubierto con una chapa de zinc para limpiarlo mejor, una vez utilizado. En él se trasporta al difunto de casa a la iglesia, misa de funeral. Y después, sobre andas hasta el cementerio, enterrándolo directamente en el hoyo previamente excavado. Erguida una lápida de mármol blanca, cruz de madera o hierro para el recuerdo. El ataúd al coro de la iglesia vuelve. Ataúd desaparecido, se dice, se comenta que está …

Hablan de él y de Vea en el Programa Milenio 3 emitido el 7 de octubre de 2006 sobre pueblos abandonados (a partir del minuto15,50 y hasta el 29,25), con un mini-reportaje sobre los despoblados de la provincia de Soria y sobre las leyendas de todos los despoblados de España. https://www.ivoox.com/pueblos-abandonados-audios-mp3_rf_220817_1.html

Foto José Pascual

Una imagen plasmada en la memoria, sólo una imagen queda en el recuerdo. Un cuadro de unos 60 cm colgaba de la pared. Estaba representado San Lucas evangelista, el patrón de Vea. La fiesta mayor del pueblo, el día 18 de octubre, actos religiosos y baile en la era de las losas. Del cuadro de la fe y advocación nada se sabe, dónde andará. Y los objetivos religiosos, y la reja de hierro delante del altar mayor, …Venta y expolio del patrimonio, viajero a otros lugares. 

Al fondo el esqueleto de la ermita-cementerio y más arriba los restos del castillo. El castillo de “Los Moros” donde la leyenda situaba el pueblo inicial y que a causa de las víboras fue abandonado y construido en su ubicación actual. Piensa que fue en este castillo de Vea donde permaneció raptada doña Blanca por el moro Yacub-Aben-Said, según la leyenda de doña Blanca y don Nuño recogida por Gervasio Manrique Hernández y también recopilada por Florentino Zamora Lucas.

https://guiadesoria.es/patrimonio/leyendas-de-soria/2003-blanca-y-don-nuno.html

Antorchas encendidas en los cuernos de la cabrada para hacer pensar a los moros que estaban bien defendidos. Lirios de la reina en la falda del castillo, llamados así por haber vivido en él una reina. Pisada del caballo de Santiago, Santiago Matamoros y la leyenda santiaguista.

Pisada caballo de Santiago.

Descendió hasta la plaza y se paró en quicio de la puerta de los “maestrazos”, frente al edificio, ahora casi en ruinas, donde estuvo el ayuntamiento y la escuela. Papeles y documentos allí quedaron, papeles esparcidos que los visitantes se llevaron, papeles para encender hogueras. Cerró los ojos, le pareció escuchar las deliberaciones del concejo, le pareció escuchar voces del maestro y los niños.

En un viejo cuaderno con letra caligráfica figuraba: escuela de ambos sexos de Vea. Curso 1934 a 1935 y 1936. Maestro Interino: Mariano Martínez López (un año en ella).

Niños: Avelino Giménez, Eusebio Giménez, Jesús Giménez, Juan Hernández, Toribio Hernández, Teodoro Hernández, Aurelio León, Silvio León, Pascual Palacios, Manuel Ruperto, Hermógenes Sáenz, Tiburcio Calvo (Peñazcurna), Eloy Giménez (Peñazcurna), Félix Giménez (Peñazcurna), Ildefonso Giménez (Peñazcurna), Nicanor Martínez (Peñazcurna), Félix Pérez (Peñazcurna) y Luciano Pérez (Peñazcurna).

Niñas: Cándida Giménez, Esperanza Giménez, Guadalupe Giménez, María Jesús Giménez, Antonia Hernández, Francisca Hernández, Nicolasa Hernández, Paula Hernández, Piedad Hernández, Cristina León, Florencia León, Francisca León, Josefina Marqués, Eusebia Pérez, Nicolasa Pérez, Paulina Calvo (Peñazcurna) y Cesárea Martínez. (Peñazcurna).

Pupitre escuela Vea 2022

Elecciones de Compromisarios. Relación de concejales y contribuyentes para las elecciones de Senadores.

Concejales: Prudencio Hernández, Domingo Pérez, Prudencio Hernández. Julián Hernández, Emeterio Hernández, José Hernández, Félix Jiménez y Antonio Jiménez.

Contribuyentes: Faustino Marqués, Marcelino León, Casimiro Palacios, Eulogio Jiménez, Pedro Pascual, Francisco Jiménez, Francisco Hernández, Fernando Jiménez, Celedonio León, Martín Hernández, Calixto León, Domingo León, Faustino León, Domingo Palacios, Escolástico Fernández, Matías Hernández, Vicente Hernández, Victoriano Pérez, Benito Jiménez, Pablo Hernández, Pablo León, Antonio Hernández, Esteban León, Victoriano Jiménez, Pablo Sáenz, Tomas Hernández, Hilario Hernández, Domingo Jiménez, Ignacio Pérez, Pascasio Pascual, Nicanor Martínez y Cayo Pérez. (BOP de Soria de 26 de enero de 1931).

Fachada lateral ayuntamiento y escuela

¿Cómo ha sido posible tanto expolio, si hasta allí nunca llegó ni carretera, ni pista?

Sacó el pañuelo de tela, se enjugó las lágrimas y lo guardó en el bolsillo. Sacó nuevamente el pañuelo y enjugó sus lágrimas. 

6 comentarios:

  1. Mucha información y, sobre todo, muchas sensaciones compartidas. Vea es ya un símbolo de la Sierra, no cabe la indiferencia cuando se visita. Gracias Cándido

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    1. En esta entrada he intentado compaginar información y sentimientos. Un modesto homenaje a los que de allí partieron, “forzados” por la necesidad de un futuro mejor. Como dices, no cabe la indiferencia cuando sin prisas te acercas y recorres Vea. Gracias a ti Eduardo.

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  2. Quiero agradecer la información facilitada por distintas personas relacionadas con el pueblo de Vea, algunos nacidos en el pueblo y otros descendientes de ellos, para realizar esta entrada.
    En especial a Conxita Álfaro, María Paz Alfaro, Rosa Giménez, Josefina González, Felisa Hernández, José María Hernández, Karlos Hernández, María Teresa León, María José Moreno, José Pascual, Toño Sáenz, ….

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  3. Maravilloso y entrañable,como todo lo que escribes!!También muy triste a la vez por lo que está pasando en esos pueblitos...Mi bisabuelo era de El Collado de San Pedro y su madre de Oncala y aunque queda lejos la historia, me encanta saber cosas de esta preciosa tierra de la que me siento orgullosa de descender!!Gracias Cándido!!😊

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    1. Muchas gracias Gema. Esta semana he pasado por ambos pueblos camino de san Andrés de San Pedro, el pueblo donde nací. En el Collado paré, quería ver las ruinas de un molino harinero.
      La sierra se va quedando triste y oscura, ya se van marchando y las casas se van cerrando. Pasarán los Santos y ya sí que estará triste y oscura, y ahora no es por que los pastores se vayan a la Extremadura. Saludos.

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  4. Me encantaría ver ese molino harinero!Qué bonita poesía y triste..precisamente yo vivo en Extremadura porque mi bisabuelo bajó aquí al ser trashumante,pero tienes razón, ya no es por los pastores solamente...Gracias de nuevo😊

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