Pueblo de Villarijo. (Provincia de Soria.) Don Ezequiel Solana.

Don Ezequiel Solana Ramírez nació en Villarijo el 10 de abril de 1863 y falleció en Madrid el 4 de septiembre de 1932. En Villarijo (Soria) se celebró una misa funeral, así como en otros lugares, aplicada en sufragio de su alma. Don Ezequiel fue otro maestro soriano, gran pedagogo y excelente poeta. Guardó afecto a la tierra que lo vio nacer, demostrado en varias composiciones poéticas.
Una Placa homenaje.
El pueblo de Villarijo, donde nació el Maestro D. Ezequiel Solana, acordó nombrarle hijo adoptivo, colocar una lápida en la casa donde nació y rotular la plaza principal de dicho pueblo con el nombre de Ezequiel Solana. El iniciador del homenaje D. Florentino Martínez, hijo de este pueblo y discípulo suyo. El Ayuntamiento, en sesión extraordinaria de 22 de noviembre de1923, acordó por unanimidad nombrarle hijo predilecto del mismo y dar su nombre a la plaza pública del pueblo. El día 25 del mismo mes, se descubrió dicha placa.
La cartelera de la placa decía:
PLAZA DE
D. EZEQUIEL SOLANA RAMIREZ
HIJO PREDILECTO DE
VILLARIJO. (SORIA).
La placa fue acordada, por unanimidad del ayuntamiento del pueblo de Villarijo, durante la segunda república. Esa placa no la podemos leer, fue blanco de disparos en la década de los 80. Algunos dicen que fueron los Grupos de Operaciones Especiales, durante las maniobras con fuego real que realizaban es esta zona despoblada y otros, los menos, lo atribuyen a cazadores.
Instintivamente me acuerdo de Celtas Cortos: ¿De quién debo defenderme si no conozco enemigo si el sonido de las balas ya me produce temor?
Seguro que desconocían al personaje y su obra, seguro que ignoraban el respeto a la voluntad popular. Pedagogía educativa contra el poder de las armas.
Tiene calles dedicadas a su memoria, en Soria y Madrid. Nietos suyos son Javier Solana: político, físico, embajador y profesor y Luis Solana político y empresario.
La torre del reloj.
En la plaza, adosada al lateral de la iglesia, se encuentra la Torre del reloj. Torre de piedra cuadrada donada al pueblo que le vio nacer, por Ezequiel Solana. La torre aún se mantiene en pie, pero creo que no por mucho tiempo. El reloj, cuando el pueblo se despobló, desapareció.


En el año de 1925 don Ezequiel Solana, con motivo de las fiestas celebradas los días 10 y 11 de mayo, en dedicatoria a su pueblo escribió:
Dios dé gloria a los muertos,
Paz a los vivos
Y haga próspero y grande
Mi Villarijo.



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