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Voy agarrado de la mano de la despoblación, cuando hago camino por la provincia de Soria, y con la otra, abrazo la soledad del envejecimiento que me encuentro.

Una imagen reciente en Tierras Altas me ha recordado la primera entrada de este blog, tenía por título: “A los que me precedieron y a los que me precederán”. Ochenta y seis entradas y casi doscientas mil visitas, algo que nunca pensé que pudiera ocurrir. "Tempus fugit” estaba escrito sobre el reloj de la vida, que marca los días y las horas. Y comprendí que no podría realizar todo aquello que desearía, entendí que se impone la necesidad de priorizar. 


Hace ya más de seis años que comencé la aventura de plasmar sentimientos, acompañados de fotos, en una visión personal sobre la desaparición de una forma de vida milenaria. Curiosidades, recuerdos y vivencias, costumbres y tradiciones, que inexorablemente se pierden. Cultura material e inmaterial van quedando en el olvido, a medida que desaparece una generación, la última que lo ha vivido. 


Recorro acompañado de la soledad deseada, sendas que me llevan a pueblos que se van despoblando y a pueblos abandonados.

He hablado con mayores, arrugas en la frente, venas abultadas y manos sarmentosas. Soy amante de la conversación pausada, charlas con añoranza en los carasoles, detalles y la voz de la experiencia enriquecedora. Las piedras hablan y se escuchan los sonidos del silencio. Se rompió la cadena de trasmisión oral y la memoria colectiva desaparecerá. Lo que fui, lo que soy y lo que seré. Lamentos, gemidos y gritos lastimeros, en muchas ocasiones. La distancia es el olvido y el recordar es volver a vivir.

¿Cómo me imaginas cuando pasen una treintena de años? ¿Qué quedará de este pueblo? 

Con demasiada frecuencia contemplo como mi generación ha consentido que desaparezca el patrimonio comunal del esfuerzo. Bienes arruinados, abandonados y en desuso. Piedras caídas, adobes lavados y maderas carcomidas. La naturaleza recuperando lo que un día le perteneció. Unas fotos para el recuerdo, para imaginar su pasado, para conocer su historia olvidada.





Traspasado con respeto umbrales de casas con puertas caídas y ventanas abiertas. Antiguos hogares abandonados, donde la sensación de estar invadiendo la intimidad, me acompaña. 



Veo con agrado a aquellos que resisten y luchan, los que inician proyectos de vida, lejos de su lugar o país de nacimiento, o la gente joven, nuevos pobladores, que van contracorriente en un mundo globalizado. Unas vidas nuevas seguirán forjando la historia de nuestros pueblos, de aquellos que logren resistir los vientos de la sociedad actual.

Creo que la provincia de Soria, aunque cueste entenderlo, tiene futuro. El legado recibido, mantenido o rehabilitado, puesto en valor. Patrimonio y paisaje con sus beneficios. 


 

Se desangra la provincia y se mueren nuestros pueblos. Una provincia de 183 municipios, con 513 núcleos de población y menos de 9 habitantes por kilómetro cuadrado. Una provincia marginada, cuando no ignorada por los poderes públicos.
¿Qué me pasa? se pregunta en voz baja, como cuando los sorianos pedimos cosas justas. No existe relevo generacional. La juventud formada tiene que buscar su proyecto de vida, lejos del lugar que le vio nacer. Es el envejecimiento consumado de la población y el siguiente paso la despoblación irreversible.
¿Los que me han llevado a esta situación, me van a sacar de ella? Si estoy agonizando y me ponen tiritas. Palabras y más palabras, proyectos y más proyectos que se lleva el viento. Al final todo queda en titulares de periódicos, marketing y frases desgastadas: “poner en valor", "plan de choque", "promoción turística", etc.
Infraestructuras adecuadas y servicios idóneos. Comunicaciones y cobertura de Internet. Luego podríamos hablar de fijar población y de emprendimiento. Pero eso es "harina de otro costal".
En esta entrada quiero hablar de otra consecuencia de la despoblación. De la perdida de patrimonio histórico artístico y cultural en el medio rural y para siempre. Patrimonio menor para algunos, no está catalogado, para mí, patrimonio con mayúsculas. 
Puente Rabanera sobre el Linares.
Aldealcardo.
La Cuesta.
Pueblos en decadencia, pueblos deshabitados y pueblos abandonados. Piedras caídas y recuerdos en el rincón del olvido. Adiós al patrimonio del común y al privado.Se acabó el uso racional de los recursos, su conservación y su defensa. Los montes y pastizales de aprovechamiento comunal, las suertes de leña o las hacenderas reparadoras.

Los municipios y entidades locales menores con personalidad y capacidad jurídica plena para ejercer sus competencias, cada vez con menos vecinos. Cada vez ajustando más sus presupuestos y priorizando otros objetivos. Las fiestas patronales trasladadas a verano e inversiones en servicios básicos, inversiones con utilidad. Y qué decir, de esos núcleos de población separados de la cabecera de municipio, que carecen de personalidad jurídica, llámense como se llamen mejor, lugares anejos, aldeas, barrios, concejos, pedanías, mejor callar.
Los tiempos cambian, efectivamente los tiempos cambian. Las nuevas generaciones, más concienciadas con el medio rural, procurarán mantener ese legado que durante tanto tiempo hemos ignorado. Estoy seguro de ello, aunque mucho ya habrá desaparecido para siempre.  
Valdenegrillos.
Vea.
Hay pueblos que intentan sobrevivir y afrontar el futuro con ilusión. Pueblos en los que sus pocos habitantes, con valentía, se esfuerzan en suplir ese vacío de la despoblación.
Almarail.
Villarijo.
Paones.
Enamorados de su tierra natal, altruistas y mecenas del recuerdo. Asociaciones socioculturales, con socios en la distancia. Apoyo y colaboración para restaurar e ideas novedosas.
Monasterio.
Valdelavilla.
Ser de pueblo debe carecer de connotaciones despectivas impuestas. Es mi pueblo con orgullo exclama la mayoría de los que leen algo relacionado con el lugar que le vio nacer, con los recuerdos de la infancia o con la tierra de sus mayores.
Unas imágenes que valen por mil palabras, unas imágenes al ánimo y al optimismo.
Ledrado.
Sarnago.
La Vega.
Camporredondo.
Tardajos.
Navabellida.
Morón de Almazán.

Cascajosa.

Señuela.

Santa Cecllia.
Abres el baúl de los recuerdos, y allí están. "SORIA ¡YA!. Septiembre de 2003, Puerta del Sol camino del Senado, y un lema: "Desarrollo para Todos". Las doblas y las vuelves a guardar. El tiempo pasa, el único testigo de las realidades y sigues gritando, ahora en silencio, "DESARROLLO PARA TODOS".
Quiero terminar con unas palabras dedicadas a Buimanco, palabras válidas para otros muchos pueblos. “Querido pueblo: lloras porque tus hijos te abandonan, ¡ingratos! No lo creas; te abandonan pero no te olvidan, y te abandonan porque es necesario que así sea; sigue sufriendo con paciencia tu vida alejada y busca consuelo y salvación en un mañana, que esos, los que no te olvidan, hagan llegar y que como un médico que procura por su enfermo te libren de la muerte fatal y seas uno de los vivos que canten gloria, ya que en igualdad eres merecedor de ello. 1931 G.J.”
Buimanco.